Texto: La Arlesiana

Alphonse Daudet


Cuento


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Extracto de La Arlesiana

En ese instante, una mujer y un muchacho, vestidos de negro, pasaron cerca de nosotros con gruesos devocionarios de cantos dorados, y entraron en la hacienda. El hombre añadió: «Son la patrona y Cadet, que vuelven de misa. Van todos los días desde que el chico se mató… ¡Ah!, señor, ¡qué tristeza!… El padre lleva aún la ropa del fallecido; no hay forma de que se la quite… ¡Dia! ¡hue! ¡mula!». La carreta se movió para marcharse. Yo, que quería saber más cosas, le pedí al carretero que me dejara subirme a su lado, y ya arriba, entre el heno, tuve conocimiento de esta desgarradora historia…

Se llamaba Jan. Era un admirable agricultor de veinte años, prudente como una chica, fuerte y de rostro franco. Como era muy guapo, las mujeres lo miraban; pero él sólo llevaba una en la cabeza, una pequeña arlesiana, vestida de terciopelo y encajes, que había encontrado un día en la Plaza de Arles. En la hacienda no vieron esta relación con buenos ojos, al principio. La chica pasaba por ser muy coqueta y además los padres no eran de la región. Pero Jan quería a su arlesiana a toda costa. Decía: «Me moriré si no me la dan.» Tuvieron que ceder. Se decidió que se casarían después de la siega. Un domingo por la tarde, la familia acababa de cenar en el patio de la finca. Era casi un banquete de bodas. La novia no estaba presente, pero se había bebido en su honor todo el tiempo… Un hombre se presenta en la puerta y, con voz temblorosa, pide hablar con el patrón Estève a solas. Estève se levanta y sale a la carretera:


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Se incorporó a textos.info el 14 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.
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4 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 7 minutos.