Texto: Una Dama de Redhorse

Ambrose Bierce


Cuento


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Extracto de Una Dama de Redhorse

16 de julio.

¡Increíble! Anoche, cuando mi tía estaba en uno de los saraos del hotel (los odio), se presentó el doctor Barritz. Era escandalosamente tarde. Estoy segura de que había hablado con mi tía en el salón de baile y que supo por ella que yo estaba sola. Yo había pasado la tarde queriendo sonsacarle la verdad acerca de su relación con los thugs de Sepoy, y todo lo de la magia negra, pero a la noche, en cuanto me clavó los ojos (porque lo recibí a esa hora, me avergüenza decirlo), me sentí perdida. Temblé, enrojecí... ¡Oh Irene, Irene, no puedo expresar con palabras cuanto lo amo, y tú sabes lo que es eso!

¡Las vueltas de la vida! ¡Yo, el patito feo de Redhorse, hija (dicen) del viejo Jim de Calamity, y por cierto su heredera, sin otros parientes vivos que una tía vieja que ya no sabe en qué forma mimarme, yo, desprovista de todo salvo de un millón de dólares y de un pretendiente en París, me atrevo a enamorarme de un dios como él! Querida, si estuvieras aquí, conmigo, te agarrarías la cabeza.


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Reseñas

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Se incorporó a textos.info el 26 de julio de 2016 por Edu Robsy.
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7 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 12 minutos.