Texto: Los Veraneantes

Antón Chéjov


Cuento


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Extracto de Los Veraneantes

—Sí; pero...; ¡qué manos tan calientes tienes! Eso es que te agitas, Varia... ¿Qué tenemos hoy de cena?

—Tenemos okroschka y pollo. Es suficiente un pollo para los dos; y para ti he traído de la ciudad sardinas y pescado ahumado.

La luna, escondiéndose detrás de una nube, hizo un guiño, como si hubiera tomado rapé. Sin duda, el espectáculo de la humana felicidad le recordaba su propia soledad..., su lecho solitario tras los montes y los valles...

—¡Viene un tren! —dijo Varia—. ¡Qué gusto!

En la lejanía surgieron tres ojos de fuego, y el jefe del apeadero salió al andén. Sobre los rieles, de aquí para allá, corrieron las luces de los guardavías.

—Despediremos al tren y nos iremos a casa— dijo Sascha bostezando—. ¡Qué bien vivimos juntos, Varia; tan bien que uno mismo no se lo puede creer!


El oscuro monstruo se arrastró sin ruido hasta el andén y se detuvo. Por las ventanillas de los vagones, medio iluminados, se vieron desfilar rostros soñolientos, sombreros, hombros...


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Reseñas

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Se incorporó a textos.info el 7 de junio de 2016 por Edu Robsy.
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2 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 4 minutos.