Texto: La Historia del Tío del Viajante

Charles Dickens


Novela corta


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Extracto de La Historia del Tío del Viajante

—Realmente esto no va — dijo mi tío dirigiéndose al tiempo, como si se sintiera personalmente ofendido —. Esto no es en absoluto el tipo ideal de clima para mi viaje. No lo haré, a ningún precio — dijo mi tío en tono impresionante.

Y tras repetir aquello varias veces, recuperó el equilibrio con cierta dificultad — pues estaba bastante mareado por haber mirado hacia el cielo tanto tiempo — y comenzó a caminar alegremente.

La casa del alguacil estaba en Canongate, y mi tío se dirigía hacia el otro extremo de Leith Walk, un recorrido de algo más de dos kilómetros. A ambos lados de él, como lanzadas contra el cielo oscuro, había unas casas altas, esparcidas y delgadas, con las fachadas manchadas por el tiempo, y unas ventanas que parecían haber compartido el destino de los

ojos de los mortales y haberse oscurecido y hundido con la edad. Las casas tenían seis, siete y ocho pisos de altura; se apilaba un piso sobre el otro como los que hacen los niños con cartas de juego, lanzando sus sombras oscuras sobre la calle desaliñadamente pavimentada y volviendo más oscura la oscuridad de la noche. Había algunas lámparas de aceite, muy lejos unas de otras, pero sólo servían para indicar la entrada sucia a algún estrecho callejón o para señalar dónde una escalera comunicaba, mediante revueltas empinadas e intrincadas, con las casas de arriba. Mirando todas aquellas cosas con la actitud de un hombre que las ha visto a menudo antes, por lo que no podía considerarlas ahora dignas de fijar en ellas la atención, mi tío subió por mitad de la calle con un pulgar metido en cada uno de los bolsillos del chaleco permitiéndose de vez en cuando variadas estrofas cantadas con tan buen espíritu y voluntad que las gentes honestas y tranquilas se sobresaltaban y despertaban de su primer sueño y se quedaban temblando en la cama hasta que el sonido desaparecía en la distancia; una vez convencidas de que se trataba sólo de algún borracho inútil que trataba de encontrar el camino de regreso a su casa, volvían a taparse para estar calientes y se dormían otra vez.


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Se incorporó a textos.info el 22 de mayo de 2016 por Edu Robsy.
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23 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 41 minutos.