Texto: Desde el Pescante del Cochero

O. Henry


Cuento


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Extracto de Desde el Pescante del Cochero

En plena parranda hubo una erupción de juerguistas a la vereda. Los no invitados los rodearon y se confundieron con ellos, y en el aire nocturno se elevaron gozosos gritos, congratulaciones, risas y rumores no clasificados, nacidos de las ofrendas de McGary a la escena del himeneo.

Cerca del cordón de la vereda, estaba estacionado el cabriolé de Jerry O'Donovan. A Jerry lo llamaban pájaro nocturno: pero nunca un cabriolé más reluciente ni limpio que el suyo cerró sus puertas sobre el encaje y las violetas de noviembre. ¡Y el caballo de Jerry! No exagero si digo que estaba tan repleto de avena que cualquiera de esas viejas señoras que dejan sus platos sin lavar y andan por ahí haciendo arrestar a los mensajeros del expreso, habría sonreído —sí, sonreído— de haberlo visto.

Entre la movediza y alborotadora multitud podía vislumbrarse por momentos el sombrero de copa de Jerry, estropeado por los vientos y las lluvias de muchos años, su nariz semejante a una zanahoria, golpeada por la traviesa y atlética prole de los millonarios y por los viajeros rebeldes, su levita verde con botones de latón, admirada en la vecindad de McGary. Era evidente que Jerry había usurpado las funciones de su cabriolé y que llevaba una “carga”. En realidad la metáfora puede ampliarse, comparando a Jerry con un carro cargado de pan, si aceptamos el testimonio de un joven espectador a quien se le oyó observar que “Jerry tenía un panecillo”.


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Se incorporó a textos.info el 20 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.
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5 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 9 minutos.