Platofilia: Eso Llamado Amor; en Plural

Joan Carlos Vinent


Epístolas y poemas amorosos; poesía cortesana del s. XX



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Platofilia: Eso Llamado Amor; en Plural

Gracias, Fernando Pessoa, in memoriam


nihil memento mori: Eros y Filos

 

A. M.J.V.M.

Poema con acróstico


Mariposa Ante una Rosa; Ídolo Amoroso,
¡Júpiter! Obedece a tan Suave Estrella.
Ventanas Iluminadas Navegan Eclipsando la Noche Triste.
Melodía Insaciable Llora Azucenas Naufragadas.

(escrito alrededor de 1993, IES Josep Miquel Guàrdia)




A J. E. R. A.

Para una preciosa salmantina afincada en Plasencia

9-IV-1998

 

J úpite R no lo sabía,

U rsul  A lo desconocía,

L aquede M lo anhelaba,

I car O lo ignoraba,

A rgo S aguardaba,

 

E lectr A callaba.

S atá N maldecía,

T empesta D ignorada.

H écto R, ¿yo?

E smerald A, ¿dónde estás?

R osalin DE te apodas.

 

 

         GRACIAS. No te preocupes, Julia, esto va a ser lo último que recibas de mí. No te voy a molestar más. Ya tuve la respuesta a la pregunta que no recibí de forma escrita o hablada. No me lo merecía ¿quién soy yo para exigir a nadie nada y menos una respuesta después de entregarte una carta que nunca debió llegar a tus manos? Esta ha sido la mejor forma de alejarte definitivamente de mí. Ya no puedo esperar amistad siquiera por tu parte. No me atrevo a mirarte a los ojos, se me cae la cara de vergüenza. Lo siento...No hay palabras que puedan expresar mi metedura de pata.

         Cuando no te ví en el autobús el viernes por la mañana pensaba, pensé que no ibas a ir al Congreso. Luego, por la tarde, ya en Cáceres, L. me dijo de repente: “ahí está”. Me giré y me estremecí, mi alma tembló, no lo esperaba. Ese día, el resto de la tarde transcurrió normalmente, hasta muy bien. Estaba contento y fascinado por la belleza de la ciudad. Me metí en la boca del lobo y recité un poema que iba como anillo al dedo ya que expresaba lo que siento por tí. Supongo que no entenderás el catalán. Interiormente te lo dediqué a ti, de la misma manera que acudí a la entrega, al acto de imposición de bandas con la única intención de verte. Hubo un momento en el que me arrepentí de no compartir ese momento con los ahí presentes. Nunca te había visto tan guapa. Aplaudí con ganas. Ya me voy por las ramas, por los cerros de Úbeda. En fin, transcurrió el día, llegó la noche y el sábado (la madrugada). Tras disfrutar del inigualable ambiente festivo, decidimos, alrededor de las tres de la mañana ir a "la Madrila", al "Por Ejemplo". Lo hicimos y, preguntando por la dirección, topamos con una chica que nos comentó que era de Plasencia. No sé qué pensar o cómo interpretar lo que voy a relatar enseguida. ¿Fue casualidad? ¿Fue causalidad? ¿El destino? ¿Una prueba de Dios para que yo comprobara si realmente estaba o estoy enamorado de ti? El caso es que le comenté a esta plasenciana que vive una chica allí que me gusta mucho. Me preguntó por tu nombre. Se lo dí, pero sin apellidos. ¡Sabía quién eras! Me dijo los nombres y apellidos de tu abuelo y otros familiares para terminar con mi incredulidad. ¿Sabes quién era esa chica? Tu prima. Lo siento, no me acuerdo de su nombre, el golpe que me dio hizo que lo olvidara todo: me dijo que tenías, tienes novio o pareja desde hace ya mucho tiempo y que os va muy bien (me alegro por ello, porque por lo menos tú eres feliz). Yo, en cambio, me aguanté hasta despedirme. Intentó consolarme y sí, dijo que tengo buen gusto...pero que hay muchas otras chicas por ahí, lo típico, lo que no sirve para nada si no es aumentar la zozobra de un servidor. Fui en busca de un banco por si me desmayaba. Ríete si quieres, no exagero. No encontraba nada y me senté en el capó de un coche. Allí estallé, allí rompí a llover. No me da vergüenza decirlo; al contrario, estoy orgulloso de ello. Allí supe con pruebas fehacientes lo profundamente enamorado que estoy de ti. ¿Cómo es posible? Lo siento, me enamoré sin permiso. Acto seguido se acabó ¿o empezó? la noche de “pachanga”. Al hostal, a ¿dormir? Bueno, ya tenía respuesta a mis sospechas y a la mañana siguiente tuve la confirmación. La habitación del hostal era para dormir, al menos un rato; mientras L. casi roncaba, yo me pasé tres horas y media o más (tampoco exagero, me da igual si no te lo crees) -hasta que escribí lo que te adjunto a la hora mencionada- derramando lágrimas. Pensé que cuanto más me desahogara, quizá conseguiría que se terminaran las gotas de mar. Nada más falso. Jamás he llorado tanto, ni por un muerto. La procesión sigue por dentro y también por fuera cuando estoy solo, auqnue hoy lunes, en clase, por la tarde, también he sentido una profunda soledad. No sé cuándo va a terminar todo esto; creo que mientras siga en Salamanca, y espero que la estancia se prolongue (antes tenía ganas de terminar la carrera cuanto antes), voy a seguir con mis esperanzas inútiles e ilusorias. En cualquier caso, sí quiero darte las GRACIAS porque, sin tú hacer nada más que existir, me has hecho vivir los más intensos momentos de mi vida. GRACIAS, quizá sea masoquista, pero creo que nadie podrá ya hacerme sentir tan vivo y humano como tú. Thank you.

P.D. Espero que entiendas mi inglés macarrónico.


Secuela
 
      El amor consiste en recaer una y otra vez
en aquella parte de ti que deberías saber
no vas a recuperar jamás. En el amor verdadero
renuncias a una parte de ti que regalas y que, por tanto,
no admite devoluciones.                                  
       Ha sido aquí, en esta habitación,
donde he perdido esa proyección en el otro que
muere y, cual Ave Fénix,
renace en las sombras inocuas de mi, tu, vuestra,
su aura.      
      Parte de mi alma ha quedado
impresa en la blanca sábana de la almohada para ir
a desvanecerse en el agua del olvido y de la podredumbre.
     Amar es ir desvaneciéndote, desapareciendo, poco a poco,
lágrima a lágrima, en el ser del no-ser,
en el ser que no somos,
en el éter de la no creación.
     Al amar se pierde una parte del agua modulada y modelada
en lo incorpóreo de nuestra fysis, se pierde
un grano de mar, de ese ente que no es otra cosa que
la ilusoria proyección del ánima intangible.
 

(Hostal Princesa, Cáceres. 1997?)

 

        

A I. R. C., cuarto de Filología Inglesa.

Náufragos

 

I nés no es tu nombre, pero tienes su dulzura;

S elene no es tu nombre, pero tienes su hermosura;

A licia no eres, pero sí una maravilla;

B eatriz no eres, pero posees su espíritu;

E urídice no eres, por suerte tampoco soy Orfeo.

L aura de Noves no eres, pero de ella mucho tienes.

 

R oxana, algo de ella hay en ti; eres

O ndina, Ofelia,

S ilvia,

E lena, Eloísa, Escila,

N ereida, una Ninfa,

D afne, Dulcinea de Ponferrada,

E clipse de León, Éter;

 

C alipso, Caribdis, eres mi Castalia, Cloris, Celimena eres, de   Citerea vienes;

A frodita te envidia;

B lancanieves no es tan simpática,

O riente eres, Oriana es tu nombre. (?!)

                                            Leandro de Gaula

 

SOLUCIÓN:

             Diccionario de Símbolos y Mitos, José Antonio Pérez-Rioja, 1962. Ed. TECNOS, 1994

 

 

5:30 AM. Dos horas después de llegar a casa la noche del sábado 13 de Diciembre de 1997 al domingo 14.

 

         Queridísima, amadísima, inalcanzable Isabel:

Dios existe. La confirmación y la prueba de ello la tuve la primera vez que te vi. De eso hace entre tres y cuatro años. Mi “historia” es una desgraciada historia de amor platónico con lo bueno y lo malo que conlleva. No hay un prospecto que avise de los efectos secundarios del enamoramiento, de lo que se sufre. Por lo pronto y, por eso estoy escribiendo esto, (si no lo hago voy a estallar), eres la causa de mi insomnio. Quiero, debo dormir, pero no puedo.

         Antes de seguir, decirte que mis intenciones y mis sentimientos hacia ti son los más puros y sinceros; mi intención no es otra que la de desahogarme, si es que puedo, y nada más. No espero nada de ti. ¡Estaríamos buenos! El verdadero amor, la verdadera amistad no consiste en recibir, sino en dar. Si acaso pediría por tu parte comprensión y paciencia por aguantarme. No quiero causarte miedo. No soy un pervertido, ni nada por el estilo. Aunque suene a tópico, sólo soy un pobre loco enamorado de alguien inalcanzable en el aspecto más espiritual. A pesar de la evidencia de tu físico, de la belleza insuperable de tus facciones, de tu cara, tú no provocas en mi más que un deseo espiritual; algo que se siente poquísimas veces en la vida, sino una vez en la vida; el de encontrar a la persona ideal, a pesar de lo poco que te conozco, por desgracia. Repito, no hay ningún deseo impuro u obsceno en mí hacia ti.

         Por otra parte, he de decir que respeto por completo el hecho de que ya tengas un amigo especial, un novio, una pareja; no sé si has encontrado tu media naranja. Por tanto, no me meto yo ahí. De hecho, mi amor no es egoísta, y lo que sí deseo es que seas feliz, lo más feliz posible y que esa persona te haga feliz. Está claro que mi deseo sería que esa persona fuera yo, pero habrá que resignarse y vivir o convivir, sobrevivir a ello. No creo que sea malo que alguien te piropee, aunque no estés libre. Sí quiero, sin embargo, escribirte esto, para intentar expresar lo inexpresable, lo que no me he atrevido a decirte en tu presencia. Soy muy vergonzoso y tímido, sobre todo cuando alguien es tan especial para mí, cuando alguien me gusta de verdad. Según dicen, el amor no entiende de palabras y muchas veces las cercena, las corta. Este es mi caso. Una mirada suele bastar, siempre que ésta sea recíproca y sincera, pura, bondadosa. Así es o trata de serlo, la mía. Si esa mirada no es correspondida, quizá pueda causar inquietud, molestar a esa otra persona, en este caso tú, Isa ¿Es así como te llaman las/los amigas/os? Espero ser tu amigo, me considero tu amigo, aunque sea de una forma interior o indirecta...Si alguna mirada mía hacia ti te ha causado este malestar, te lo digo y pido con toda mi sinceridad: perdóname, no era mi intención. El corazón o lo que sea, el alma, el espíritu elige arbitrariamente y no se atiene a razones. Y no puedo evitar mirarte, es superior a mí, mirarte, repito, con toda la humildad e “inocencia” de que soy capaz. El amor es doblemente, triplemente, mil veces más vil y devastador cuando no es correspondido. No el amor, sino sus consecuencias. Duele mucho. Duele, y lo digo por experiencia, muchísimo más que cualquier dolor o rotura de carácter físico. El dolor interior, el dolor del espíritu es irremediable, incurable. ¡Qué enfermedad el amor! El pensar en ti, como ya he dicho, no me deja dormir, pero también tiene su lado positivo (o tenía): no hay tiempo para el aburrimiento cuando uno piensa en ti, cuando uno sueña y sueña y sueña (quizá se convierta en pesadilla, dios quiera que no sea así), el hecho es que gracias a ti no puedo aburrirme, más bien me ha causado el efecto contrario; sufro, sufro...sufrimiento ¿hasta cuándo?

         He querido, he intentado olvidarte, pero es imposible. No hay solución; cuanto más quiero olvidarte, más pienso en ti y más crece mi amor [quizás obsesión] o enamoramiento. Tendré que aguantarme. ¿Qué culpa tienes tú? Doy gracias a Dios y a tus padres por haberte engendrado. Lo cierto es que nunca te olvidaré, siempre habrá una gran porción de mi corazón para ti.

         Cuando llegan las Navidades, las vacaciones, el verano uno piensa en sus amigos, en su familia que hace tiempo no ve y desea verlos, claro está. Pero desde hace cuatro años no es lo mismo. Este tiempo de “ocio” significa que no puedo verte. Me basta con verte. no pido más. Dios, no ciegues mis ojos y tú, Isabel, Isa, no te sientas ofendida porque te mire y admire; como ya te he dicho, mis deseos son los mejores, mis pensamientos los más limpios hacia ti. Deja que un pobre romántico ¿cursi? enamorado sufra, se deleite con la vista de tu pelo, tu perfil facial, tu cara, tu sonrisa. ¡Qué sonrisa! Uno quisiera que fuese dirigida hacia síM pero aún así, tu sonrisa me causa júbilo, me da un momento de paz interior. Soy feliz con tu felicidad; auqnue esta felicidad no la pueda compartir de forma directa, a tu lado. ¡Ah, tu voz! ¡Qué voz! Las poquísimas veces y las escasas palabras que hemos intercambiado (casi a regañadientes; no por mi parte) son miel para mi alma. ¿Cómo es posible que cuatro palabras sin mayor importancia salidas de tu dulce, tierna y maravillosa boca, acompañadas dde esa indescriptible mirada me causen tanto contento? Pues, querida Isa, es así...Para mis adentros pienso, ¡me ha hablado, sí, a mí, a alguien a quien esa bellísima persona ignora! Un día, cruzándonos por la calle me diste un ¡Hola! que saldría de tu boca por pura cortesía; no en vano vamos a la misma clase y nos conocemos de vista. Un ¡hola! alegre, acompañado de una amplia sonrisa (no sé si de compromiso, yo creo que porque sencillamente eres así): no puedes imaginarte lo feliz que me hiciste, aunque fuera por unos momentos que se prolongaron en la noche y, lo más importante, se prolongan eternamente cada vez que pienso en ello, cada vez que lo recuerdo, hasta la próxima vez que por casualidad, quizás, vuelvas a decirme ¡hola, hasta luego! No pido más, no espero más. ¿Para qué? Posiblemente yo no te guste, posiblemente ni te lo has planteado. Ya tienes a alquien a quien querer y quien te quiere. Afortunado él. ¡Cómo lo envidio! Aunque una envidia sana, si es que se puede hablar de envidia sana. ¡Al carajo con todo! ¿Me estoy mintiendo a mi mismo? Lo que yo quisiera es que ropiéseis para que tú te fijaras en mí -tampoco sé si te merezco físicamente, feo del todo creo que no soy, pero sobre gustos no hay nada escrito- y poder estar yo a tu lado. Pero como ya he mencionado y reitero, en último término lo que deseo es tu felicidad, y si no es conmigo, ¿a quién le importa? La vida es así de perra para algunos desgraciados. no soy el primero ni el último. No serán pocos, no deben ser pocos tus pretendientes. ¿Por qué ibas a elegirme a mí? Los habrá mejores que yo, seguro. Lo que no sé es si éstos te quieren o te querrán tanto como yo. Espero que sí, por su bien y por el tuyo. Espero que no vean en ti más que el envoltorio (si me permites la expresión), divino por otra parte. Yo, por mi parte, veo, adivino mucho más que una cara y unas manos bonitas; si los ojos son el espejo del alma, la tuya tiene que ser de lo mejorcito; buena persona ante todo. No creo que mis ojos irradien maldad, aunque no soy yo quien deba decirlo. Sin duda tendrás tus defectos, tampoco hay que idealizar excesivamente a las personas, ¿cómo no vas a tener defectos? Eres un ser humano, aunque para mí te acerques a veces a lo divino. Todos los humanos tenemos defectos...Pero el balance se decanta arrolladoramente por tus virtudes que son muchas, sin duda; la inteligencia entre otras (no te conozco casi como para enumerar aquellas virtudes desconocidas en este momento para mí).

         Te pido perdón por quererte, por amarte. Pero es inútil negar lo innegable, olvidar lo inolvidable. ¿Debo realmente pedirte perdón por amarte? Yo creo que no. Sí por, como ya he dicho y repito y vuelvo a repetir, por si te he podido causar algún malestar al mirarte, o por lo que sea. A veces tengo la sensación de que me evitas. Aunque lo más seguro es que yo te haya pasado desapercibido; así que no sé si preocuparme por ello. Ya tengo bastante con esta enfermedad sinantídoto que es el amor.

         Y me dirán, ¿antídoto? Si hay muchos peces en el río del Señor (no me entiendas mal, la metáfora no va por los derroteros de la pesca o la caza; para mí el amor no es ir a ligar, a pescar, a cazar; ni mucho menos, créeme). Yo lo único que sé con certeza es que eres única, irrepetible. Sí, hay muchas mujeres guapas por ahí, o no tan guapas, pero atractivas; pero Cupido, Eros lanza la flecha donde quiere y tu belleza, añadida a tu gran atractivo como persona (persona que quisiera conocer) me nublan la razón para dejar vencer a los sentimientos, a lo inexplicable, a lo irracional. Estoy preso entre tus redes invisibles, inextricables.

 Isabel R. C., te quiero a pesar de los pesares. Sigue siendo tan alegre y simpática como siempre. Sé feliz. ama a quien te ama. Ama a tu afortunado novio, espero que tú también seas afortunada por tenerlo a él. Un servidor se conformará con soñar y mirarte desde el anonimato. Soy creyente [1997...], y por tanto, acabo así: Dios te bendiga. Te seseo todo lo mejor en la vida. No hubiera podido escribir estas palabras llenas de afecto sin ser sincero. Odio la hipocresía. no creo en la compasión, no me compadezcas. Recibe esats líneas como muestra de mi admiración, sin segundas intenciones escondidas. Hasta luego.

 

Son las 7:00 de la mañana. Mi gato se ga acercado a la cam pidiendo compañía. Gracias por escucharme, por leerme, por aguantarme hasta el final. Creo que ahora, además de por el cansancio, voy a dormir con tranquilidad. El problema va a ser cómo hacer que recibas estas palabras escritas a mano, pero pasadas a ordenador ya.

14 sw Diciembre de1997  

FELIZ NAVIDAD.

All the best. Yours sincerely, faithfully:  Tu admirador más empedernido.

                           

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Si de mi amor no puedo hablar

-hablar de tus cabellos, de tus labios, de tus ojos-,

sin embargo tu rostro que llevo dentro de mi alma,

el sonido de tu voz en mi cabeza,

los días de septiembre en que desperté de mi sueño,

hechos uno con mis palabras, están y dan color

a cada tema que afronto o a cada idea que expreso.                               

(Konstantino KAVAFIS)

 

         SI ME HUBIERAS AMADO

         Si el rayo del amor

         calentara la oscuridad

         de mi vida, el primer latido

         de mi alma dolorida

una alegre rapsodia entonaría.

         No me atrevo a susurrar

         lo que en verdad quiero decirte:

         vivir sin ti

         es un insoportable castigo.

Si me hubieras amado... mas, ¡ay!, vana fue la esperanza.

 

Si me hubieras amado, sería

         el fin de mis lágrimas

         y de mi callado dolor.

         Mi excitación hubiera enmudecido

ante tu rostro soberano.

         Porque tú estarías

         rodeada por una visión divina.

         Las rosas florecerán

         en las ramas de la vida.

Si me hubieras amado... mas ¡ay!, vana fue la esperanza.

(KAVAFIS)

 

Todas las cartas de amor son

ridículas.

No serían cartas de amor si no fuesen

ridículas.

 

También escribí en mis tiempos cartas de amor,

como las demás,

ridículas.

 

Las cartas de amor, si hay amor,

tiene que ser

ridículas.

 

Pero, al final,

sólo las criaturas que nunca han escrito

cartas de amor

son las que son

ridículas.

 

Quiém volviera al tiempo en que escribía

sin darme cuenta

cartas de amor

ridículas.

 

La verdad es que hoy

mis recuerdos

de aquellas cartas de amor

son los que son

ridículos.

 

(Todas las palabras esdrújulas,

igual que los sentimientos esdrújulos*,

son naturalmente

ridículas).

(Fernando PESSOA)

*Juego de palabras, o paronomasia, intraductible: el portugués esdrúxulo significa tambien extravagante.

 

Hay personas que dicen sentir el corazón  destrozado

pero ni siquiera entrevén lo bueno que sería

sentir que nos destroza el corazón.

Eso es una cosa que no se siente nunca

pero no es ésa la razón por la que sería una felicidad

            sentir el corazón destrozado.

 (Fernando Pessoa)


Publicado el 2 de julio de 2016 por Juan Carlos Vinent Mercadal.
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