Texto: Abel Sánchez

Miguel de Unamuno


Novela


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Extracto de Abel Sánchez

—¿Y qué verdad quiere usted que se le diga?

—¿Me la dirá usted, ahora, aquí, sobre el cuerpo aún tibio de su madre? ¿Jura usted decírmela?

—Sí, se la diré.

—Bien, yo soy un antipático, ¿no es así?

—¡No, no es así!

—La verdad, Antonia…

—¡No, no es así!

—Pues ¿qué soy… ?

—¿Usted? Usted es un desgraciado, un hombre que sufre…

Derritiósele a Joaquín el hielo y asomáronsele unas lágrimas a los ojos. Y volvió a temblar hasta las raíces del alma.

Poco después Joaquín y la huérfana formalizaban sus relaciones, dispuestos a casarse luego que pasase el año de luto de ella.

«Pobre mi mujercita —escribía, años después, Joaquín en su Confesión— empeñada en quererme y en curarme, en vencer la repugnancia que sin duda yo debía de inspirarle. Nunca me lo dijo, nunca me lo dio a entender, pero ¿podía no inspirarle yo repugnancia, sobre todo cuando descubrí la lepra de mi alma, la gangrena de mis odio? Se casó conmigo como se habría casado con un leproso, no me cabe duda de ello, por divina piedad, por espíritu de abnegación y de sacrificio cristianos, para salvar mi alma y así salvar la suya, por heroísmo de santidad. ¡fue una santa! ¡Pero no me curó de Helena; no me curó de Abel! Su santidad fue para mí un remordimiento más.


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Se incorporó a textos.info el 6 de octubre de 2016 por Edu Robsy.
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99 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 2 horas, 53 minutos.