Texto: El Diablo y Tomás Walker

Washington Irving


Cuento


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Extracto de El Diablo y Tomás Walker

—Vaya —dijo Tomás Walker, mientras de un puntapié trataba de desprender del cráneo los últimos restos de tierra.

—Deje ese cráneo —oyó que le decía una voz gruesa. Tomás levantó la mirada y vio a un hombre negro, de gran estatura, sentado en frente de él, en el tronco de otro árbol. Se sorprendió muchísimo, pues no había oído ni escuchado acercarse a nadie; pero más se asombró al observar atentamente a su interlocutor, tanto como lo permitía la poca luz, y comprender que no era negro ni indio. Es cierto que su vestido recordaba el de los aborígenes y que tenía alrededor del cuerpo un cinturón rojo, pero el color de su rostro no era ni negro ni cobrizo, sino sucio obscuro, y manchado de hollín, como si estuviera acostumbrado a andar entro el fuego y las fraguas. Un mechón de pelo hirsuto se agitaba sobre su cabeza en todas direcciones; llevaba un hacha sobre los hombros.

Durante un momento observó a Tomás con sus grandes ojos rojos.

—¿Qué hace usted en mis terrenos? —preguntó el hombre tiznado, con una voz ronca y cavernosa.


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Se incorporó a textos.info el 22 de agosto de 2016 por Edu Robsy.
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16 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 28 minutos.