Texto: El Gato que Caminaba Solo

Rudyard Kipling


Cuento infantil


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Extracto de El Gato que Caminaba Solo

Al despertar por la mañana, el Hombre exclamó:

—¿Qué hace aquí Perro Salvaje?

—Ya no se llama Perro Salvaje —lo corrigió la Mujer—, sino Primer Amigo, porque va a ser nuestro amigo por los siglos de los siglos. Llévalo contigo cuando salgas de caza.

La noche siguiente la Mujer cortó grandes brazadas de hierba fresca de los prados y las secó junto al fuego, de manera que olieran como heno recién segado; luego tomó asiento a la entrada de la cueva y trenzó una soga con una piel de caballo; después se quedó mirando el hueso de hombro de cordero, la enorme paletilla, e hizo un conjuro, el segundo Conjuro Cantado del mundo.

En la salvaje espesura, los animales salvajes se preguntaban qué le habría ocurrido a Perro Salvaje. Finalmente, Caballo Salvaje golpeó el suelo con la pezuña y dijo:

—Iré a ver por qué Perro Salvaje no ha regresado. Gato, acompáñame.

—¡Ni hablar! —respondió el Gato—. Soy el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá. No pienso acompañarte.


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Se incorporó a textos.info el 29 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.
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11 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 20 minutos.