Texto: El Gran Pecado: la Marquesa de Tardiente

Antonio de Hoyos y Vinent


Novela corta


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Extracto de El Gran Pecado: la Marquesa de Tardiente

María olvidó su pena por un momento y murmuró en voz baja:

—¡Patapuf! ¡Se disparó Candelita!

Pero la implacable, mientras, cortando por lo sano, volvía la espalda a su adorador, y lenta, altiva, encaminábase al salón.

Capítulo 2. La débil enamorada

No pienses: «¡sufriré!».
No pienses: «¡me engañarán!».
No pienses: «¡dudaré!».
Ve, simplemente, diáfanamente,
regocijadamente, en busca del amor.

AMADO NERVO

Cuando Candelaria iba a subir al automóvil oyó la voz infantil de María Calzada, que corría tras ella:

—¡Candela, mujer, que me dejas plantada y está cayendo el diluvio!

La compañía de su prima no le hacía feliz nunca; en tales circunstancias, muchísimo menos aún. Pero lo que concluyó de irritar su paciencia fue la sonrisa de simpatía un poco cazurra y otro poco socarrona que creyó leer en los ojos y en la comisura de los labios de los lacayos atléticos (de la valetaille decía ella con una denominación de desdén muy siglo XVIII) al través de la imposibilidad británica que, en pie y cuadrados militarmente, afectaban. Sin poderlo remediar, pensaba que de seguro en cuanto volviesen las espaldas aquella gente la pondrían de antipática que no habría por dónde cogerla, y, en cambio, todos sus entusiasmos serían para la loca de María.


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Se incorporó a textos.info el 17 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.
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37 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 1 hora, 4 minutos.