Texto: El Juguete Rabioso

Roberto Arlt


Novela


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Extracto de El Juguete Rabioso

¡La pecadora traza del granuja! Habíasele saltado el botón del cuello, y su corbata verde se mantenía a medias sobre la camisa de pechera desgarrada. Añadid a esto una gorra con la visera sobre la nuca, la cara sucia y pálida, los puños de la camisa desdoblados en torno de los guantes, y tendréis la desfachatada estampa de ese festivo masturbador injertado en un conato de reventador de pisos.

Enrique, que terminaba de alinear sus lámparas, fue a buscar la barra de hierro.

Lucio rezongó:

—Qué rana es Enrique, ¿no te parece?, largarme de carnada a mí solo.

—No macaniés. De aquí a tu casa hay sólo tres cuadras. Bien podías ir y venir en cinco minutos.

—No me gusta.

—Ya sé que no te gusta… no es ninguna novedad que sos puro aspamento.

—¿Y si me encuentra un cana?

—Rajá; ¿para qué tenés piernas?

Sacudiéndose como un perro de aguas, entró Enrique.

—¿Y ahora?

—Dame, vas a ver.


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Se incorporó a textos.info el 17 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.
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128 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 3 horas, 44 minutos.