Texto: El Lazarillo de Manzanares

Juan Cortés de Tolosa


Novela


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Extracto de El Lazarillo de Manzanares

Luego se sabía en casa que había melero en ella y acudían los mosquitos, que éramos los criados, que los moscones presentes estaban. Empezaba la oración mi señora la mayor, orador insigne, y decía:

—¡Válgasele Dios!, ¿qué se ha hecho que nos ha tenido con grandísimo cuidado? Y ansí yo vea a ésta con remedio, que he dicho a mi yerno que le busque y nos le traiga acá, porque en casa no hay quien no le quiera como si fuera hijo della.

—¡Juro a Dios —decía el yerno— que me habíais tenido con notable pesadumbre!, porque ni os he hallado en casa ni el amigo con quien solíades andar me lo ha sabido decir.

Luego se llegaba Mariquilla al oído y le decía que su señora Dª Francisca, hermana de mi ama, le había mandado fuese a buscarle, porque ya sabía cuán su apasionada era, y ella lo había hecho muchas veces, y la habían respondido que ya no vivía allí.

Y por esta orden iban diciendo los demás, con lo cual le quitaban el dinero, pidiéndole que con el bocado en la boca volviese a la tarde, y mucho antes ya estaban fuera; y cuando a la mañana las hallaba le contaban las desgracias que desde que salió en aquella casa habían sucedido, y que no estaban aún para verse a sí mismas. Y él cogía las escaleras muy satisfecho de que todo era mentira, porque el avisado sabe que las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.


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Se incorporó a textos.info el 9 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.
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118 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 3 horas, 27 minutos.