Texto: El Papa del Mar

Vicente Blasco Ibáñez


Novela


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Extracto de El Papa del Mar

El Papa trovador se dio cuenta de los servicios que podía prestar este tribuno a los pontífices en la desordenada Roma, y le concedió un título honorífico. Tal vez las palabras de Clemente VI le impulsaron a realizar el gran ensueño de su existencia.

De vuelta a su ciudad, oprimida por el bandidaje feudal, organizó una conspiración, apoderándose del Capitolio con el apoyo del pueblo y del legado del Papa. Rienzo, constante lector de la Historia antigua, se proclamó tribuno de la Sacra República Romana por la voluntad del muy clemente Jesucristo. Hizo cosas buenas, expulsando a los magnates, venciendo a los barones bandidos, restableciendo el orden después de tantos años de anarquía. El Papa, desde Aviñón, sostuvo su autoridad. Petrarca, entusiasmado por tal resurgimiento de la Roma antigua, dirigió al tribuno su célebre canción Spirto gentil.

Mas el héroe, excesivamente imaginativo, creía en la importancia sobrenatural de su persona, y se entregó a desórdenes y extravagancias que disminuyeron su prestigio. Dio consejos a todos los soberanos de la Tierra como si fuesen inferiores a él; ordenó a las ciudades italianas, con menosprecio de su independencia, que acudiesen a Roma para cimentar una alianza; exigió continuos impuestos para sostener sus tropas y costear fiestas enormes organizadas por su fantasía teatral. El hijo del tabernero se bañó públicamente en una vasija de bronce, que pasaba por ser el baño del emperador Constantino, y a continuación se hizo armar caballero con exagerada pompa.


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Se incorporó a textos.info el 10 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.
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279 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 8 horas, 9 minutos.