Texto: El Último Sueño del Viejo Roble

Hans Christian Andersen


Cuento infantil


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Extracto de El Último Sueño del Viejo Roble

—¡Pobre, pobre efímera! —exclamaba el roble—. ¡Qué vida tan breve!

Y cada día se repetía la misma danza, el mismo coloquio, la misma respuesta y el mismo desvanecerse en el sueño de la muerte. Se repetía en todas las generaciones de las efímeras, y todas se mostraban igualmente felices y contentas.

El roble había estado en vela durante toda su mañana primaveral, su mediodía estival y su ocaso otoñal. Llegaba ahora el período del sueño, su noche. Se acercaba el invierno.

Venían ya las tempestades, cantando: «¡Buenas noches, buenas noches! ¡Cayó una hoja, cayó una hoja! ¡Cosechamos, cosechamos! Vete a acostar. Te cantaremos en tu sueño, te sacudiremos, pero, ¿verdad que eso le hace bien a las viejas ramas? Crujen de puro placer. ¡Duerme dulcemente, duerme dulcemente! Es tu noche número trescientos sesenta y cinco; en realidad, eres docemesino. ¡Duerme dulcemente! La nube verterá nieve sobre ti. Te hará de sábana, una caliente manta que te envolverá los pies. Duerme dulcemente, y sueña».


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Se incorporó a textos.info el 28 de junio de 2016 por Edu Robsy.
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6 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 11 minutos.