Texto: Juan con Suerte

Hermanos Grimm


Cuento infantil


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Extracto de Juan con Suerte

— Esto del montar tiene bromas muy pesadas, sobre todo con un jamelgo como éste, que te echa por la borda con peligro de romperte la crisma. Por nada del mundo volveré a montarlo. Vuestra vaca sí que es buen animal; uno puede caminar tranquilamente detrás de ella, y, además, te da leche, mantequilla y queso cada día. ¡Qué no daría yo por tener una vaca así!

— Pues bien — respondió el campesino —, si tanto te gusta, estoy dispuesto a cambiártela por el caballo.

Juan aceptó encantado el trato, y el labriego, subiendo a su montura, se alejó a toda prisa.

Entretanto, Juan, guiando su vaca, ponderaba el buen negocio que acababa de realizar: «Si tengo un pedazo de pan, y mucho será que llegue a faltarme, podré siempre acompañarlo de mantequilla y queso; y cuando tenga sed, ordeñaré la vaca y beberé leche. ¿Qué más puedes apetecer, corazón mío?». Hizo alto en la primera hospedería que encontró, y se comió alegremente las provisiones que le quedaban, rociándolas con medio vaso de cerveza, que pagó con los pocos cuartos que llevaba en el bolsillo. Luego prosiguió su ruta, conduciendo la vaca, hacia el pueblo de su madre. Se acercaba el mediodía; el calor hacíase sofocante, y Juan se encontró en un erial que no se podía pasar en menos de una hora. Tan intenso era el bochorno, que de sed se le pegaba la lengua al paladar. «Esto tiene remedio — pensó Juan —; ordeñaré la vaca, y la leche me refrescará».


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Se incorporó a textos.info el 30 de agosto de 2016 por Edu Robsy.
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5 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 10 minutos.