Texto: La Catedral

Vicente Blasco Ibáñez


Novela


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Extracto de La Catedral

Gabriel vivía en un estado de belicosa excitación. Olvidaba los libros, despreciando su porvenir: ya no pensaba en cantar misa. ¿Qué le importaba su carrera viendo a la Iglesia en peligro y próxima a desvanecerse la poesía soñolienta de los siglos que le había envuelto desde la cuna como una nube perfumada de incienso viejo y rosas marchitas...?

Con frecuencia desaparecían alumnos del Seminario, y los catedráticos contestaban con un guiño malicioso a las preguntas de los curiosos:

—Están «allá»... con los buenos. No pueden ver con calma lo que ocurre. Cosas de chicos... calaveradas.

Y las tales calaveradas les hacían sonreír con paternal satisfacción.

Él pensó ser también de los que huían. Creía que el mundo iba a acabarse. En ciertas ciudades la muchedumbre revolucionaria invadía los templos, profanándolos. Aún no mataban a los sacerdotes, como en otras revoluciones, pero los ministros de Dios no podían salir a la calle con traje talar sin riesgo de ser silbados e insultados. El recuerdo de los arzobispos de Toledo, de aquellos bravos príncipes eclesiásticos guerreadores e implacables con el infiel, enardecía su belicosidad. Él nunca había salido de Toledo, de la sombra de la catedral. España le parecía tan grande como el resto del mundo, y sentía la comezón de ver algo nuevo, de contemplar de cerca las cosas extraordinarias admiradas en los libros.


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Se incorporó a textos.info el 20 de abril de 2016 por Edu Robsy.
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310 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 9 horas, 2 minutos.