Texto: La Dama de Verona

Anatole France


Cuento


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Extracto de La Dama de Verona

Vi a esta dama por primera vez en la plaza de Verona, el Viernes Santo del año 1320, cuando ella acababa de cumplir los catorce años. Y la seguí viendo a partir de entonces en los paseos y en las iglesias que frecuentaban las damas. Era como una pintura realizada por un magnífico artista. Tenía el cabello rubio ensortijado, la frente blanca, los ojos de un color que sólo se encuentra en una piedra preciosa denominada aguamarina, las mejillas rosadas, la nariz recta y fina. Su boca imitaba al arco de Cupido y hería al sonreír; y el mentón era tan risueño como la boca. Todo el cuerpo de la señora Eletta parecía hecho a propósito para el placer de los amantes. Sus senos no eran grandes pero ahuecaban su camisola con dos repletas y suaves redondeces gemelas. Tanto por mi carácter sagrado como por el hecho de que sólo la vi con velo y cubierta con sus ropas de calle, no les describiré las restantes partes de su cuerpo que, a través de los tejidos que la cubrían, anunciaban su perfección. Sólo les diré que, cuando se encontraba en su lugar habitual en la iglesia de San Zenón el Mayor, no podía hacer un movimiento para levantarse, arrodillarse, o para posar la frente sobre las losas, como debe hacerse en el momento de la Elevación del sagrado cuerpo de Jesucristo, sin inspirar de inmediato a los hombres que la contemplaban el ardiente deseo de tenerla apretada contra su cuerpo.


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Se incorporó a textos.info el 14 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.
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3 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 5 minutos.