Texto: La Hija de la Virgen María

Hermanos Grimm


Cuento infantil


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Extracto de La Hija de la Virgen María

—No quiero abrirla toda, mas quisiera entreabrirla un poco para que pudiéramos ver a través de la rendija.

—¡Ah! no dijeron los pajes, sería una gran falta, lo ha prohibido la señora y podría sucederte alguna desgracia. La joven no contestó, pero el deseo y la curiosidad continuaban hablando en su corazón y atormentándola sin dejarla descanso. Apenas se marcharon los pases, dijo para sí:

—Ahora estoy sola, y nadie puede verme.

Tomó la llave, la puso en el agujero de la cerradura y la dio vuelta en cuanto la hubo colocado. La puerta se abrió y apareció, en medio de rayos del más vivo resplandor, la estatua de un rey magníficamente ataviada; la luz que de ella se desprendía la tocó ligeramente en la punta de un dedo y se volvió de color de oro. Entonces tuvo miedo, cerró la puerta muy ligera y echó a correr, pero continuó teniendo miedo a pesar de cuanto hacía y su corazón latía constantemente sin recobrar su calma habitual; y el color de oro que quedó en su dedo no se quitaba a pesar de que todo se la volvía lavarse.


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Se incorporó a textos.info el 23 de agosto de 2016 por Edu Robsy.
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5 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 8 minutos.