Texto: La Hoya de la Campana

Hans Christian Andersen


Cuento infantil


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Extracto de La Hoya de la Campana

¡Ding, dang, ding, dang!, sonaba la campana cuando la torre existía aún. Un anochecer, al ponerse el sol y mientras la campana doblaba con todas sus fuerzas, se soltó y voló por los aires. El bruñido bronce brillaba como carbón ardiente a los rojos rayos del sol.

—¡Ding, dang, ding, dang! ¡Me voy a acostar! —cantó la campana saltando al río y clavándose en el fondo de su cauce; por eso se ha dado al lugar el nombre de «Hoya de la campana». Pero no encontró en él sueño ni reposo. En la mansión del genio de las aguas sigue cantando y sonando. A veces se oye a través del agua, y muchos dicen que anuncia la próxima muerte de alguna persona. Pero no es verdad; lo que hace es tocar y narrar historias para el genio, el cual no se siente así tan solo.

¿Y qué cuenta la campana? Ya dijimos que es muy vieja, muy vieja; tanto, que ya estaba allí antes de nacer la abuela de la abuela. Sin embargo, no es más que una niña en comparación con el genio de las aguas, un individuo viejísimo, estrafalario y taciturno, que viste calzones de piel de anguila y jubón de escamas de pez, con botones de agua amarillos, juncos en el cabello y lentejas de agua en la barba, lo cual no puede decirse que lo embellezca.


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Se incorporó a textos.info el 30 de junio de 2016 por Edu Robsy.
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4 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 7 minutos.