Texto: Los Pescadores de Vigas

Horacio Quiroga


Cuento


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Extracto de Los Pescadores de Vigas

Candiyú se reía.

—No tengo ahora. Y esa… maquinaria, tiene mucha delicadeza?

—No; botón acá, y botón acá… yo enseño. ¿Cuándo tiene madera?

—Alguna creciente… Ahora debe venir una. ¿Y qué palo querés usted?

—Palo rosa. ¿Conviene?

—¡Hum!… No baja ese palo casi nunca… Mediante una creciente grande, solamente. ¡Lindo palo! Te gusta palo bueno, a usted.

—Y usted lleva buen gramófono. ¿Conviene?

El mercado prosiguió a son de cantos británicos, el indígena esquivando la vía recta, y el contador acorralándolo en el pequeño círculo de la precisión. En el fondo, y descontados el calor y el whisky, el ciudadano inglés no hacía un mal negocio, cambiando un perro gramófono por varias docenas de bellas tablas, mientras el pescador de vigas, a su vez, entregaba algunos días de habitual trabajo a cuenta de una maquinita prodigiosamente ruidera.

Por lo cual el mercado se realizó, a tanto tiempo de plazo.


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Se incorporó a textos.info el 28 de julio de 2016 por Edu Robsy.
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