Texto: Rip Van Winkle

Washington Irving


Cuento


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Extracto de Rip Van Winkle

Sus chicos andaban tan harapientos y selváticos como si no tuvieran dueño. Su hijo Rip, un rapazuelo vaciado en su mismo molde, prometía heredar con los vestidos viejos todas las disposiciones de su padre. Veíasele ordinariamente trotando como un potrillo a los talones de su madre, ataviado con un par de polainas de desecho de su padre, que con gran dificultad procuraba mantener en alto sujetándolas con una mano, como llevan las señoras elegantes su cola en el mal tiempo.

Rip Van Winkle era, sin embargo, uno de aquellos felices mortales de disposición fácil y bobalicona que toman el mundo descuidadamente, comen con la misma indiferencia pan blanco o pan moreno a condición de evitarse la menor molestia, y preferirían morirse de hambre con un penique a trabajar por una libra. Si le hubieran dejado vivir a su manera, nada pediría a la vida, sumído en beatitud perfecta; pero su mujer andaba siempre repiqueteandole los oídos con su incuria, su pereza y la ruina que atraía sobre su familia. Mañana, tarde y noche trabajaba su lengua sin cesar, y cada cosa que él decía o hacía provocaba seguramente un torrente de doméstica elocuencia. Rip tenía solamente una manera de contestar a estas reprimendas que, en razón del continuo uso, había llegado a convertirse en hábito. Encogía los hombros, sacudía la cabeza y levantaba los ojos al cielo sin pronunciar una palabra. Esta mímica daba siempre lugar a una nueva andanada de parte de su mujer; de modo que se veía constreñido a reunir sus fuerzas y tomar el portante, único recurso que queda, en verdad, al marido maltratado por su mujer.


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Se incorporó a textos.info el 25 de abril de 2016 por Edu Robsy.
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23 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 41 minutos.