Texto: Roldán Después de Roncesvalles

Alejandro Dumas


Cuento


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Extracto de Roldán Después de Roncesvalles

Roldán se marchó. Trascurrió un año. Roldán hizo maravillas, y el eco de sus proezas llegó desde los Pirineos hasta las orillas del Rin; luego, de repente, se oyó vagamente hablar de una gran derrota, y el nombre de Roncesvalles fue mencionado.

Una noche, un caballero llegó a pedir hospitalidad en el castillo del conde Raymond; regresaba de España adonde había acompañado al emperador. Alda se atrevió a pronunciar el nombre de Roldán y entonces el caballero contó cómo en la garganta de Roncesvalles, rodeado de sarracenos, al verse solo contra cien, había sonado su olifante para llamar al emperador en su ayuda y eso con tal fuerza que, aunque estaba a más de legua y media, el emperador había querido volver; pero Ganelón se lo había impedido, y el ruido del olifante se había ido debilitando, pues era el último esfuerzo del héroe. Entonces, él lo había visto, para que su buena espada Durandarte no cayera en manos infieles, intentar partirla en las rocas; pero, acostumbrada a hender el acero, Durandarte había partido el granito; y había sido necesario que Roldán introdujera la hoja en una hendidura de la roca, y la rompiera apoyándose en ella. Luego, cubierto de heridas, había caído al lado de los trozos de su espada, pronunciando el nombre de una mujer llamada Alda.


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Se incorporó a textos.info el 22 de junio de 2016 por Edu Robsy.
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4 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 7 minutos.