Texto: Un Socio

Joseph Conrad


Cuento


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Extracto de Un Socio

—Mi asunto marcha muy bien. Puedo salir y juntar un puñado de monedas de oro de a veinte chelines en el tiempo que tú tardas en fumar una pipa, querido...

En esta oportunidad, Mundy y Rogers se mostraron muy amables:

Desde luego, mi capitán, y si usted desea, nosotros trabajaremos por su cuenta como si el barco fuera nuestro.

En esas condiciones, puede usted deducir que comprar el barco era un buen negocio.

¡Ya lo creo que lo era en aquel tiempo!

El modo que tenía aquel viejo de volver la cabeza hacia mí, en otro hombre hubiera significado un gesto iracundo.

—Todo eso, como usted puede deducir, ocurrió antes de que apareciera Cloete murmuró.

—Sí, ya comprendo —contesté—. Nosotros decimos generalmente: "Pasaron algunos años..."

—El tiempo pasa pronto.

Me contempló en silencio como inmerso en el recuerdo de aquellos años de excelentes negocios. Se trataba de sus años y de los años (no muy numerosos), en que Cloete entró en escena. Al retomar la conversación advertí claramente su intención de demostrarme, en la forma oscura y enfática que le era característico, la influencia que había ejercido sobre George Dunbar. El mismo Dunbar, más tarde, había constituido una dilatada sociedad con la moral fácil y poco convincente de Cloete, hombre de talento, persuasivo, sin vergüenzas, y de tendencias desordenadas y aventureras. Él deseaba que yo insistiese acerca de aquel asunto y le aseguré que ello dependía de mí. También deseaba que yo entendiera que el negocio de George tenía sus altibajos y sus quiebras; durante ese tiempo, el otro hermano viajaba de un lado para otro como si nada, al extremo que a veces faltaba el dinero, lo cual le preocupaba mucho, pues se había casado con una mujer aficionada al despilfarro. En términos generales, Cloete vivía con cierta ansiedad respecto de este asunto. Y justamente iba a la City en busca de un hombre que trabajaba en específicos (el antiguo tráfico de aquel rufián), con éxito. Con un capital de varias veintenas de miles, capaz de gastarlas a manos llenas en anuncios, su negocio podía haberse convertido en una mina de oro. Cloete se deslumbró ante las ganancias de aquel negocio en el que era un técnico. Me explicó que el socio de George se entusiasmaría ante la idea y sería, sin dudas, una ocasión única.


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Se incorporó a textos.info el 20 de julio de 2016 por Edu Robsy.
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41 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 1 hora, 11 minutos.