Textos etiquetados como Tragedia griega

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etiqueta: Tragedia griega


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Hécuba

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Argumento

Después del sitio de Ilion, los griegos arribaron al Quersoneso que está enfrente de la Tróade. Aquiles, aparecido de noche, exigía como sacrificio una de las hijas de Príamo. Pues bien, los griegos, tratando de honrar al héroe, sacrificaron a Políxena tras arrebatársela a Hécuba. Poliméstor, rey de los tracios, dio muerte a Polidoro, uno de los Priámidas. Poliméstor lo había recibido de parte de Príamo en prenda de amistad junto con dinero. Tomada la ciudad, como quisiera quedarse con el dinero, se dispuso a matarlo y menospreció la amistad a la hora de la desgracia.

Arrojado el cuerpo al mar, el oleaje lo echó fuera frente a las tiendas de las prisioneras. Hécuba, tras contemplar el cadáver, lo reconoció. Después de comunicar su resolución a Agamenón, hizo venir ante sí a Poliméstor con sus hijos, ocultándole lo ocurrido, como para ponerle al corriente de unos tesoros de Ilion. Cuando se presentaron, mató a los hijos y a él le privó de la vista. Hablando ante los griegos venció a su acusador. Se interpretó, en efecto, que ella no había dado comienzo a la crueldad, sino que se había defendido de quien la comenzó.

Personajes

ESPECTRO DE POLIDORO.
HÉCUBA.
CORO de cautivas.
POLÍXENA.
ULISES.
TALTIBIO.
SERVIDORA.
AGAMENÓN.
POLIMÉSTOR.

Acto único

ESPECTRO DE POLIDORO. —He venido tras dejar la subterránea morada de los muertos y las puertas de la sombra, donde habita Hades apartado de los dioses; yo, Polidoro, que soy hijo de Hécuba, la de Ciseo, y de mi padre Príamo, el cual, cuando se cernió sobre la ciudad de los frigios el peligro de caer bajo la lanza helena, me envió por temor, furtivamente, desde la tierra troyana hacia la casa de Poliméstor, su huésped tracio, que siembra esta riquísima llanura del Quersoneso, gobernando con su lanza a un pueblo aficionado a los caballos.


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Publicado el 15 de marzo de 2018 por Edu Robsy. Visto 3 veces. 37 páginas.

Andrómaca

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Argumento

I

Neoptólemo, habiendo recibido en Troya, como botín, a Andrómaca, esposa de Héctor, tuvo un hijo de ella. Más tarde tomó por esposa a Hermíone, la hija de Menelao. Habiendo pedido antes justicia a Apolo de Delfos por la muerte de Aquiles, regresó de nuevo hacia el oráculo, para aplacar al dios. La reina, celosa de Andrómaca, maquinaba la muerte contra ella, después de mandar llamar a Menelao. Andrómaca había puesto a buen recaudo a su hijito, y, personalmente, acudió a refugiarse al santuario de Tetis. Los hombres de Menelao descubrieron al niño, y a ella, engañándola, le hicieron levantarse de allí. Cuando se disponían a degollarlos a ambos, se lo impidió la aparición de Peleo. Entonces Menelao regresó a Esparta y Hermíone cambió de parecer temiendo que Neoptólemo se presentara. Habiendo venido Orestes, se llevó a ésta y tramó una conspiración contra Neoptólemo. Se presentaron los que traían a éste, una vez muerto. Tetis, apareciéndose a Peleo cuando se disponía a llorar el cadáver, le ordenó que lo enterrara en Delfos, y que enviara a Andrómaca al país de los molosos junto con su hijo, y que, por su parte, aceptara la inmortalidad. Él, cuando la obtuvo, pasó a vivir a las islas de los bienaventurados.

II

La escena del drama se supone en Ptía y el Coro está formado por mujeres de Ptía. En el prólogo habla Andrómaca. El drama es de los del segundo grupo. El prólogo está dicho con claridad y elocuencia. Y, además, los versos elegíacos del lamento de Andrómaca. En la segunda parte el discurso de Hermíone deja ver su condición de reina, y no está mal su discurso contra Andrómaca. Bien está también Peleo, que libra a Andrómaca.

Personajes

ANDRÓMACA.
ESCLAVA.
CORO.
HERMÍONE.
MENELAO.
Hijo de ANDRÓMACA.


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Publicado el 15 de marzo de 2018 por Edu Robsy. Visto 4 veces. 37 páginas.

Hipólito

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Argumento

I

Teseo era hijo de Etra y de Posidón y rey de Atenas. Se casó con una de las Amazonas, Hipólita, y de ella engendró a Hipólito, que sobresalía por su belleza y por su virtud. Cuando su compañera abandonó la vida, se volvió a casar con una mujer cretense, con Fedra, hija de Minos, rey de Creta, y de Pasífae. Teseo, después de haber asesinado a Palante, uno de sus parientes, fue en exilio a Trozén con su esposa, en donde Hipólito era educado junto a Piteo. Cuando Fedra contempló al muchacho, cayó presa del deseo, no porque fuese intemperante, sino por cumplir el plan de Afrodita, que, habiendo decidido destruir a Hipólito por su virtud, impulsó a Fedra a enamorarse de él y alcanzó así lo que se proponía. A pesar de que Fedra ocultaba su mal, con el tiempo se vio obligada a revelárselo a la nodriza, la cual había prometido ayudarla; ella, contra la voluntad de Fedra, se lo hizo saber al muchacho. Habiéndose enterado Fedra de que él se había enfurecido, se lo echó en cara a la nodriza y se colgó. Apareciendo Teseo en ese preciso momento y apresurándose a liberar a su esposa colgada, encontró unida a ella una tablilla, que acusaba a Hipólito de su muerte por haberla seducido. Dando crédito a lo que estaba escrito, ordenó a Hipólito marchar al exilio y él mismo dirigió a Posidón maldiciones que, oyéndolas el dios, causaron la muerte a Hipólito. Ártemis, revelando a Teseo cada uno de los hechos que habían acontecido, no lanzó reproches sobre Fedra, sino que consoló a Teseo, que se había visto privado de su hijo y de su esposa, y anunció que en el propio país serían establecidas honras a Hipólito.

II

La escena del drama es en Atenas. La representación tuvo lugar bajo el arcontado de Epaminón, el año cuarto de la Olimpiada ochenta y siete. Eurípides obtuvo el primer puesto, Iofón el segundo e Ión el tercero.


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Publicado el 15 de marzo de 2018 por Edu Robsy. Visto 2 veces. 41 páginas.

Los Heráclidas

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Argumento

Yolao era hijo de Ificles y sobrino de Heracles. En su juventud participó con éste en sus campañas; en su vejez permaneció, como defensor fiel, junto a sus descendientes. Siendo expulsados los hijos de Heracles de todas las tierras por obra de Euristeo, llegó con ellos a Atenas y allí, refugiándose en los dioses, recibió la seguridad de parte de Demofonte, soberano de la ciudad. Queriendo Copreo, heraldo de Euristeo, llevarse a rastras a los suplicantes, Yolao se lo impidió. Copreo se retiró tras amenazarle con que se preparara para una guerra. Pero Demofonte no se preocupaba por eso. Como tuvieran lugar unos oráculos que le daban la victoria si sacrificaba en honor de Deméter a la muchacha más noble, quedó sumido en la duda con el vaticinio, pues no consideraba justo matar a su propia hija ni a la de ningún ciudadano a causa de los suplicantes. Sabedora de la profecía, una de las hijas de Heracles, Macaria, arrostró voluntariamente la muerte. Entonces la honraron por haber muerto con nobleza y, sabiendo que los enemigos se habían presentado, se lanzaron al combate…

Personajes

YOLAO.
HERALDO, Copreo.
CORO.
DEMOFONTE.
MACARIA.
Un SERVIDOR.
ALCMENA.
Un MENSAJERO.
EURISTEO.

Acto único

YOLAO. —Desde antaño estoy convencido de esto: un hombre es, por nacimiento, justo con sus vecinos, mas otro, al tener su ánimo consagrado al lucro, es inútil para la ciudad, difícil de tratar, sólo excelente para sí mismo. Lo sé por haberlo aprendido no de palabra. Efectivamente, yo, por respeto al pudor y al parentesco, aunque me era posible vivir tranquilamente en Argos, fui el único que participé con Heracles en la mayor parte de sus trabajos, cuando estaba entre nosotros. Pero ahora, una vez que vive en el cielo, protejo a sus hijos teniéndolos aquí bajo mis alas, aunque yo mismo preciso de protección.


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Publicado el 15 de marzo de 2018 por Edu Robsy. Visto 2 veces. 30 páginas.

Las Euménides

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Personajes del drama

La Pitia, sacerdotisa de Delfos
Orestes, asesino de Clitemnestra
Apolo, dios defensor de Orestes
Espectro de Clitemnestra
Coro de las Euménides
Atenea, diosa protectora de la ciudad de Atenas
Cortejo

Las Euménides

(Sale la PITIA, coronada de laurel).

PITIA. Primero, con mi plegaria honro ante todo a la Tierra, de entre los dioses, primera profetisa; luego a Temis que, según dicen, segunda en el trípode profético de su madre se sentó. A su vez, con el permiso de Temis, y sin hacer violencia a nadie, tercera profetisa, Febe aquí sentose, y a Febo Apolo se lo ofrece como don natalicio, Febo, que este nombre recibiera tomándolo de la diosa; y abandonando la mar y las riberas de Delos a las playas arribó de la diosa Palas, de muchas naves frecuentada para llegar a esta tierra finalmente, a la morada del Parnaso. Le escoltaban con grandísimo respeto los hijos de Hefesto que allanaban los caminos amansando para él una tierra antes salvaje. Grandes honras tributole, el pueblo en llegando a Delfos, y el señor de estos parajes, Zeus, su espíritu llenó con un arte divinal, y como cuarto profeta lo coloca en este trono. De este modo es Loxias, hoy, intérprete de Zeus padre. A estos dioses, pues, invoco, al empezar mi oración. Mas Palas Pronea tiene también un sitio de honor en el relato; también a las ninfas mi respeto que de Córico en la gruta moran, a las aves grata, habitación de las diosas. También Bromio reina allí —no lo olvido— desde el día en que el dios llevó a la lucha a las bacantes, y dio a Penteo triste muerte como una liebre acosándolo. A las fuentes, finalmente, del Plisto invoco, el poder de Posidón y al supremo Zeus que todo lleva a término. Y después de esto, en mi trono tomo asiento, en calidad de profetisa. Y que ahora quiera concederme el Cielo un buen acierto, mejor que en mis sesiones pasadas. Y si aquí ya hay


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Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy. Visto 2 veces. 26 páginas.

Las Coéforas

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Personajes del drama

Orestes, hermano de Electra
Pílades, amigo de Orestes
Coro de esclavas troyanas
Electra, hermana de Orestes
Criado
Clitemnestra, madre de Electra y Orestes
Nodriza
Egisto, amante de Clitemnestra
 

Las coéforas

(Salen a escena ORESTES y PÍLADES. El primero se acerca a la tumba de AGAMENÓN y reza).

ORESTES. ¡Oh Hermes subterráneo, considera todo el poder que tenía mi padre, y sé mi salvador, sé mi aliado! Yo te lo imploro, pues llego a esta tierra, regreso de mi exilio. De pie junto a esta tumba, yo a mi padre suplico que me atienda, que me escuche. A Ínaco este bucle, por haberme criado, yo le ofrendo, y este otro como ofrenda de duelo, pues no estuve a tu lado, para llorarte, padre, en tu muerte ni levanté los brazos al enterrar tus despojos mortales.

(Se corta un bucle y lo deposita ante la tumba).

Pero, ¿qué es lo que estoy viendo? ¿Qué significa este grupo de mujeres, que, cubiertas con sus enlutados velos se dirigen a este punto? ¿A qué habré de referirlo? ¿Quizá una nueva desgracia le ha ocurrido a este palacio? ¿O acertaré si imagino que libaciones que calman a los muertos, se encaminan para ofrendar a mi padre? Sin duda, no es otra cosa: me parece que es mi hermana ELECTRA la que hacia aquí con ellas acude. Me lo confirma el dolorido aspecto que ellas presentan. ¡Oh Zeus, que pueda vengar yo la muerte de mi padre! Dígnate tú ser mi aliado. Pílades, ya de su vista alejémonos, que pueda conocer bien claramente qué lo que esta procesión de mujeres significa.

(Entra el CORO. Entre tanto los dos se ocultan en unos matorrales).

CORO.

ESTROFA 1.ª De palacio he salido enviada a acompañar la ofrenda a un muerto, golpeando mis palmas vivamente. Roja está mi mejilla por los cortes por el surco reciente que han abierto mis


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Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy. Visto 2 veces. 28 páginas.

Agamenón

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Personajes del drama

Vigía
Coro de ancianos argivos
Mensajero
Clitemnestra, esposa de Agamenón
Heraldo
Agamenón, rey de Micenas
Casandra, hija de Príamo y cautiva
Egisto, amante de Clitemnestra
 

Agamenón

(En la azotea del palacio de los Atridas en Micenas está apostado un VIGÍA. Es de noche y reina un profundo silencio).

VIGÍA. Pido a los dioses que mis penas cesen, esta guardia, que dura ya hace un año, durante el cual, echado como un perro, en la azotea del palacio Atrida, aprendí a conocer la multivaria multitud de los astros que en el cielo, príncipes luminosos, resplandecen, y las estrellas, que a los hombres traen inviernos y veranos, ortos y ocasos.

(Breve pausa).

Y ahora aguardo el signo de la antorcha, la llama esplendorosa que de Troya ha de traernos nuevas y el anuncio de que al final ha sido conquistada, pues así lo ha mandado de una esposa el varonil e impaciente pecho. Cada vez que me tumbo en mi camastro perdido en la tiniebla y empapado, y nunca visitado por los sueños —que en vez del sueño, el terror se me acerca y el párpado cerrar no me permite en tranquilo reposo—, cuando quiero cantar o bien silbar una tonada buscando contra el sueño algún antídoto, echo a llorar, lamento el infortunio de una casa ya no tan bien llevada como antaño. Mas ¡ojalá que ahora, a través de la noche, apareciera la llama que traerá buenas noticias, y llegara el final de mis desdichas!

(Breve pausa. A lo lejos, de pronto, brilla una luz).

Oh, bienvenida, antorcha que, en las sombras, presagias ya la luz de la alborada y en Argos el comienzo de festejos para conmemorar esta ventura. ¡Oé, oé! Con voz muy clara envío la consigna a la esposa del rey, para que, presta, se levante del lecho y en palacio haga entonar un canto de triunfo en honor de esa antorcha, si es muy cierto que la ciudad


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Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy. Visto 5 veces. 41 páginas.

Los Siete Contra Tebas

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Personajes del drama

Eteocles, hijo de Edipo, actual rey de Tebas
Explorador
Coro de mujeres tebanas
Antígona, hermana de Eteocles y Polinices
Ismene, hermana de Eteocles y Polinices
Heraldo

Los siete contra Tebas

La escena, en Tebas.

(El CORO, formado por mujeres tebanas, se apiña en la orquéstra, que representa el ágora. Aparece ETEOCLES con su séquito armado).

ETEOCLES. Palabras muy acertadas ha de decir, ciudadanos de Tebas, quien en la popa del país, la maniobra dirige, timón en mano, sin permitir que sus párpados se cierren para dormirse. Pues si el éxito logramos mérito será de un numen; por el contrario, si ocurre —cosa que el cielo no quiera— un desastre, solamente fuera el nombre de Eteocles el que se pregonaría por toda la ciudad, con injurias y con lamentos, de lo que Zeus Protector, fiel a su nombre, proteja la ciudad de los cadmeos. Y ahora debéis vosotros —al que le falta algún tiempo para alcanzar la sazón, y el que de ella ya ha salido procurando acrecentar todo su vigor y fuerza, y, en fin, cada cual cuidando aquello para que sirve— prestar concurso al estado y a las aras de los dioses de esta tierra, porque nunca sean sus honras borradas; y a los hijos, y a la tierra, nuestra madre y queridísima nodriza. Pues ella, al fin, cuando, de niños, reptabais por su benévolo suelo, tomó sobre sí el trabajo de dar a todos crianza, y os ha ofrecido el sustento para que fuerais, un día, unos ciudadanos que saben portar sus escudos, fieles a su obligación, hasta este día los dioses se han mostrado favorables, que, durante todo el tiempo de este prolongado asedio, la guerra, a los dioses gracias, nos es propicia en gran parte, ahora, dice el profeta que las aves apacienta y que, en su oído y su mente, sin necesidad del fuego, con un arte que no engaña los augurios interpreta, este, pues, con sus oráculos dic


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Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy. Visto 2 veces. 25 páginas.

Los Persas

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Personajes del drama

Coro de ancianos persas
Atosa, la Reina Madre
Un mensajero
La sombra de Darío, padre de Jerjes
Jerjes, rey de Persia

Los persas

La acción se desarrolla en Susa. En escena una gradería porticada y la tumba de DARÍO.

(Van entrando lentamente en la orquéstra los ancianos que forman el CORO).

CORO. Estos son los fieles —y así se nos llama— de la hueste persa que a la tierra helena partió en son de guerra. Nos nombró guardianes del palacio, en oro y en tesoros rico, el rey de esta tierra, Jerjes, nuestro príncipe, hijo de Darío. Pensando en la vuelta del rey y del rico ejército nuestro, profeta de males se eriza en el pecho mi espíritu todo —que la fuerza entera, en Asia nacida, está ahora muy lejos, y a su dueño llama, sin que llegue nunca, correo o jinete a la tierra patria. Los muros de Susa y los de Ecbatana y el recinto cisio, un día, dejaron, unos a caballo, otros en bajeles, otros como infantes, formando una masa guerrera. Y, entre ellos, se encuentran Amistres, Artafrén y Astaspes, y el gran Megabates, capitanes persas, reyes y vasallos del Gran Rey, Custodios de la ingente hueste; con ellos, arqueros, marchan, y jinetes, de aspecto terrible, y en la lucha invictos por su gran coraje. También Artembares, que ama los corceles, Masistres e Imeo, excelente arquero, y, con Farandaces, Sostanes, que gusta de aguijar caballos. Otros ha enviado el fecundo Nilo: Susiscanes uno, y el hijo de Egipto, Pagastagón, otro; y el jefe de Menfis, la ciudad sagrada, Arasmes el Grande, y el que la vetusta Tebas señorea, Ariomardo, y quienes, barqueros insignes surcan los pantanos, en número enorme. Les sigue la hueste de los blandos lidios, y los que gobiernan sobre todo el pueblo que en el continente vive: Metrogates y Arcteo el valiente, reyes-capitanes, y la rica Sardes, opulenta en oro, envía...


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Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy. Visto 2 veces. 24 páginas.

Las Suplicantes

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Personajes del drama

Coro de las Danaides
Dánao, Padre de las Danaides
Pelasgo, el rey de los argivos
Heraldo

Las suplicantes

La acción, en Argos. Al fondo de la orquéstra, una colina con estatuas de los dioses agorales.

(Entra el CORO y se detiene al pie de una colina con altares y estatuas de dioses. Primero, evoluciona. Luego, se dirige a los dioses y la tierra de Argos, a la que acaban de arribar).

CORO. Que Zeus Suplicante benévolo mire nuestra naval hueste que un día zarpara de la fina arena del delta del Nilo. Tras haber dejado de Zeus la provincia, vecina de Siria, al exilio huimos; no es que, condenadas por popular voto, en pago de un crimen, la patria dejemos; es que nuestro pecho, por naturaleza, al macho aborrece, y así ha rechazado bodas con los hijos de Egipto, y su insania.

Dánao, mi padre y mi consejero, autor de mi intriga, sopesando todas las suertes del juego, esto ha decidido, que mi honor protege: huir velozmente por la ola marina, y arribar a Argólide, de donde procede toda nuestra estirpe, que, un día, se jacta, nació de la vaca que un tábano pica, al tacto y al hálito de Zeus, nuestro Padre. ¿A qué territorio llegar, pues, podemos más benigno que este, con el brazo armado de arma suplicante, la rama ceñida de albísima lana?

¡Que esta ciudadela, que este territorio, que sus aguas puras, que los altos dioses y los subterráneos que ocupan sus tumbas, que Zeus salvador, en lugar tercero, que el hogar protege de los hombres puros, acojan benévolos a este equipo nuestro hecho de mujeres, con el aire suave propio de esta tierra; mas que el macho enjambre lleno de insolencia, nacido de Egipto, antes de que ponga su pie en esta tierra,

ESTROFA 6.ª Tales son los tristes dolores que proclamo en mis cantos agudos, graves, lacrimosos, ¡ay, ay!, idóneos para el fúnebre lamento. Viva,


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Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy. Visto 2 veces. 22 páginas.

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