Texto: El Tesoro Misterioso

William le Queux


Novela


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Extracto de El Tesoro Misterioso

El amor es el maestro, la pena es el domesticador, y el tiempo es el médico del corazón humano. Mientras las máquinas se movían, el viento rugía y el agitado mar se sacudía violentamente, yo me paseaba de arriba abajo, cavilando, confundido en la carta de juego que llevaba en mi bolsillo, y reflexionando en todo lo que había sucedido. Las fértiles fantasías de la juventud, las visiones de esperanzas ha tiempo fenecidas, las sombras de alegría no producidas, los vivos colores de la aurora de la existencia; en fin, todo lo que mi memoria había atesorado, desfilaron por delante de mí, pero ya no existían dentro de mi corazón.

Recordé esa verdad de Rochefoucauld: «Il est difficile de définir l'amour: ce qu'on en peut dire est que, dans l'âme, c'est une passion de régner, dans les esprits, c'est une sympathie; et dans le corps, ce n'est qu'une envie cachée et délicat de posséder ce que l'on aime, après beaucoup de mystères.» Sí, yo la amaba con todo mi corazón, con toda mi alma, pero reconocía que no me era permitido hacerlo. Mi deber, el deber que había prometido cumplir al moribundo cuya vida había sido un romance secreto, era asumir el carácter de protector de Mabel, y no convertirme en su amante y así sacar provecho de su fortuna. Blair me había legado su secreto, con el fin, no hay duda, de ponerme en condiciones de no andar a la caza de riquezas, y como se había extraviado, era mi deber no ahorrar esfuerzo alguno para recuperarlo.


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Se incorporó a textos.info el 24 de septiembre de 2017 por Edu Robsy.
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226 páginas / Tiempo de lectura aproximado: 6 horas, 36 minutos.