Libro gratis: Mi Amigo Tenía Frío y Yo Tenía un Abrigo Cáscara de Nuez
de Abraham Valdelomar


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Mi Amigo Tenía Frío y Yo Tenía un Abrigo Cáscara de Nuez

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Fragmento de Mi Amigo Tenía Frío y Yo Tenía un Abrigo Cáscara de Nuez

–¿Quién es esta chola que me llama? ¡Qué lisura! ¡Qué se lleven de aquí a esa mondapanes que me mancha el paisaje!...

Perdona lector y déjame seguir la veraz tragedia. Digo, o decía, que el día del santo de Blanca María compré una botella de "Agua de Florida de Lanman y Kemp", la envolví en un billete perfumado (no hagamos literatura: la envolví en una carta) y en ella puse estos versos que yo encontraba dignos de la firma de Chocano o de Teobaldo Elías Corpancho, o de López Albújar, o de Hernán Velarde, los Víctor Hugos de aquel tiempo, versos que empezaban así:


Para llenar de felicidad mi alma quimérica,
ebria de amor y de melancolía,
el Hacedor te puso en el mundo, Blanca María,
tal día como hoy en que el gran Colón descubrió la América.


Seguían tres cuartetos más del mismo estilo, laya y linaje, que no copio por explicable modestia y natural pudor. Para ofrecerla mi regalo, tuve el sibaritismo de querer agregar al regalo, la sorpresa y yo, que solía verla a las once de la noche, amparado por la sombra, aceché y en momento propicio me metí al patio. ¡Nunca tuviera tal refinamiento generoso! Allí estaba Blanca María: sí. Era ella pero no recuerdo qué pasó por mí. Al fin y al cabo era la primera traición que recibía en la vida; era la primera puñalada que recibía mi corazón, intacto todavía. Blanca María sollozante, con unos ojos delatadores; esos sollozos característicos de las mujeres de diez y siete años que tienen primos y que cosen para la calle, reposaba su cabecita esponjosa y zamba en el pecho de un hombre que estaba de espaldas hacia mí. Cada sollozo ¡lo recuerdo vivamente!, cada sollozo estremecía su cuerpo "desde la nuca hasta los pies" y mientras la mano derecha acariciaba el pallar de la oreja del desconocido, la izquierda abandonada pero firme, se perdía bajo el abrigo del menguado quien dicho sea en justicia, tenía unas espaldas muy comparables a las de Hércules. Agregad, piadosos y compasivos lectores, a este cuadro vivo el siguiente diálogo inconexo que escuché y dadme la razón:


4 págs. / 7 minutos.
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Publicado el 9 de mayo de 2020 por Edu Robsy.


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