Texto: La Dama de Espadas
de Aleksandr Pushkin


Cuento


0


Twitter Facebook


La Dama de Espadas

No hay más información sobre el texto 'La Dama de Espadas'.


Edición física


Fragmento de La Dama de Espadas

—Liza —se dirigió a la señorita—, manda que enganchen la carroza, vamos a dar un paseo.

Liza se levantó y se puso a recoger su labor.

—¡Pero, por Dios, chiquilla, ¿estás sorda?! —gritó la condesa—. Manda que enganchen cuanto antes la carroza.

—¡Ahora mismo! —respondió con voz queda la señorita y echó a correr hacia el recibidor.

Entró un sirviente y entregó a la condesa unos libros de parte del príncipe Pável Aleksándrovich.

—¡Bien! Que le den las gracias —dijo la condesa—. ¡Liza, Liza! Pero ¿adónde vas corriendo?

—A vestirme.

—Ya tendrás tiempo, chiquilla. Siéntate aquí. Abre el primer tomo; lee en voz alta…

La señorita tomó el libro y leyó varias líneas.

—¡Más alto! —dijo la condesa—. ¿Qué te pasa, chiquilla? ¿Has perdido la voz, o qué?… Espera; acércame el banco un poco más… ¡más cerca!

Lizaveta Ivánovna leyó dos páginas más. La condesa bostezó.


Reseñas

Este texto no ha recibido aún ninguna valoración.


29 págs. / 51 minutos.
80 visitas.
Publicado el 22 de octubre de 2016 por Edu Robsy.


Textos más populares de Aleksandr Pushkin