Texto: El Orador
de Antón Chéjov


Cuento


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El Orador

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Edición física


Fragmento de El Orador

—¡Ah!..., ¡el secretario!... —bostezó Zapoikin—. ¿Aquel borracho?

—Sí, aquel borracho... Habrá comida..., blini..., entremeses... Además nos pagan el coche. ¡Vamos, alma mía! ¡Allí, junto a la tumba, pronunciarás un discurso ciceroniano y ya verás lo que te lo agradecen!

Zapoikin accedió de buen grado. Desmelenó su cabello, obligó a adoptar a su rostro una expresión de melancolía y salió a la calle en compañía de Poplavski.

—Conocía a tu secretario —dijo cuando se sentaba en el coche—. Que en paz descanse..., pero era un pillo y una bestia como hay pocos.

—No está bien, Grischa, eso de ofender a los difuntos...

—Cierto que aut mortiu nihil bene... No obstante, era un bribón.

Los dos amigos dieron alcance al cortejo y se unieron a él. Como el féretro iba conducido a un paso muy lento, antes de llegar al cementerio, los amigos tuvieron tiempo de entrar cerca de tres veces en la taberna y de beber unas copitas al eterno descanso del difunto.


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4 págs. / 7 minutos.
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Publicado el 7 de junio de 2016 por Edu Robsy.


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