El Papel y la Habitación

Antonio Viale


amor, fracaso, cuentos cortos


Hoy me desperté y quise escribir, sobre que no se pero bueno desde que tengo 12 años me di cuenta que todas las personas son iguales, que pueden tener distintas variaciones pero son lo mismo, todos se preocupan por ellos mismos y un poco por el otro, que no tiene nada de malo pero por eso son “normales” decidí alejarme de lo común de lo habitual para mi y me fui a una escuela en una ciudad pase un año hice muchas amistades pero no encontré nada diferente en el segundo año en esa ciudad conocí a una persona diferente, que quiero decir con diferente que no era igual a los otros que era especial, lo especial que tenía era que constantemente estaba pensando en otras personas, pensaba más en las otras personas que en ella misma y por eso era especial, era como ver un montón de hojas arrugadas y en medio una hoja blanca y lisa , bueno así era ella.

Se llama San Martín con un nombre hermoso que no voy a olvidar, no lo voy a olvidar por que es la primera vez que lo había escuchado, ella era mas bajita de lo común con una sonrisa siempre en la cara, pelo de color castaño y piel bronceada no muy atractiva, pero detrás de eso había un mundo diferente, era una persona con un montón de sentimientos llena de alegría y muy amigable y algo más que no se como explicarlo, algo que no se ve en todas las personas, aveces me gusta pensar que era una hoja en blanco una hoja lisa que nadie había sostenido,bueno eso era antes, antes de que llegue yo, que era una persona que no tenía muchos sentimientos y un poco fría, que no me importaba la opinión de los demás sobre mi y que hacía lo que quería, en ese momento tenía mis amigos y así estaba bien como una persona normal, hasta que llegó ella y me cambio muy despacio, yo siempre fui o sentí que las personas entraban y salían de mi como si nada, como entrar a una habitación vacía y salir sin dejar o llevarse nada, por eso a mi me daba igual si ya no era más amigo de alguien.

Con el paso del tiempo la fui conociendo, conocí sus debilidades, las cosas que le hacían bien y las que le hacían mal y ella me fue conociendo a mi o al menos eso creo o me gusta pensar, y después de un largo tiempo la lastime, y fue como hacerle un pequeño corte a ese papel en blanco que ya no era más blanco por se habían escrito cosas sobre mi, y yo que ya estaba acostumbrado a que se valla la gente de mi vida no fue lo mismo, fue como que cuando entro a esa habitación ella si dejo y se llevo algo, entonces había algo que no me dejó soltarla y esa fue la primera vez que sentí algo, después de eso intenté recuperarla y lo hice, y ese papel quedo escrito con cosas pero roto, y así paso muchas veces, se escribían cosas en el papel y después se rompía.

En la habitación entraba y se llevaban cosas y hay veces que dejaban cosas y la habitación tenía cosas lindas que había dejado, pero de que sirve esa habitación con cosas lindas cuando no hay una persona para admirarlas.

El papel estaba escrito, pero también estaba roto, hasta que ese papel ya no fue el mismo que al principio entonces el papel se fue lo reciclaron y volvió a ser el mismo del principio sólo que ya no se podía escribir más en el, por lo menos yo.

A así quedo por ahora, la habitación llena pero vacía y el papel que había sufrido tanto decidió ser el mismo de antes pero esta vez yo ya no podía escribir. 


Publicado el 18 de mayo de 2020 por antonioviale.
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