Este ebook gratuito del libro de Carlos Daniel López «Caminata en la Colina» en formato ePub es perfecto para ser leído en un lector de ebooks o en tablets y smartphones con las apps adecuadas. ePub es un formato abierto, compacto y compatible, por lo que es el que se recomienda desde textos.info a todos los lectores.
Este texto está etiquetado como Poesia, ecuatoriana, guayaquileña, cuento, cuento corto, novela, novelilla, ecuador, romance, amor.
Poesia, ecuatoriana, guayaquileña, cuento, cuento corto, novela, novelilla, ecuador, romance, amor.
6 págs. / 11 minutos / 12 KB.
28 de julio de 2026.
- Fue lindo volver a conversar como antes.
- Extrañaba tu presencia.
- Y yo la tuya.
- ¿Mañana nos encontramos en la colina?
- Mañana y siempre, Julio.
Lentamente me alejé mientras ella entraba a su puerta. Me arrepentí de haber pasado la noche con ella. Así era como empezaba siempre, mi mente deambulaba y lentamente empezaba a delirar sobre cualquier cosa, si alguien me trataba bien después de una hora mi mente lo cambiaba y juraba que me había tratado mal. Siempre había funcionado así, quizá sufría de neurastenia o algo similar pero nunca tuve suficiente dinero para hacerme exámenes en alguna clínica. Camine por las calles hasta llegar al rio, donde volví a bañarme y descanse un momento. Hasta que ya no pude más con el peso de mi ser. La melancolía y tristeza se habían apoderado de mi alma, me fui de la ciudad para escapar de estos sentimientos, pensé que 3 años sería suficiente para curarme, pero resulta que no es así, mejor cumplo con lo que en realidad era mi motivo desde que llegué. Salí del río sin dormir ni un segundo, me vestí con mi saco y tomé mi maletín. Terminé en las calles del centro de la ciudad, vendiendo poemas por precio de limosna, hasta que amase lo necesario para sobrevivir ese día. La realidad es que en algún banco tenía guardada una pequeña fortuna, una fortuna que abandoné hace 3 años. Una fortuna la cual en este día sombrío me ayudaría a escapar de mi mente ofuscada. Busqué la sucursal de esa cadena de bancos por toda la ciudad hasta que la encontré. Me dirigí dentro de ella, abrí mi maletín y presenté todos los documentos necesarios para retirar mi dinero. Salí de aquel edificio adornado por grandes columnas de mármol y camine hasta llegar a mi bar predilecto, hace 3 años este bar vendía morfina a bajo precio así que decidí gastar todos mis ahorros en trago y morfina, con la esperanza de que esto calme mi ansiedad y la confusión que mi mente ha tenido toda su vida. Espere a inyectarme aquel veneno antes de ir a ver a María Rosa, el trago lo guarde para beberlo junto a ella. Me inyecte sin supervisión de nadie, como en los viejos tiempos, cuando era joven y la vida era un pasar, lo único que ansiaba era el final de esta misma. Al pasar de unos minutos empecé a sentir como mi mente se aliviaba y como mis problemas lentamente se iban. Me sentí libre. Tan libre que empecé a correr a la colina para encontrarme con María Rosa y tomar unos tragos juntos. Al llegar la encontré, tan hermosa como ayer, me miró con un poco de confusión ya que se notaba en mi ser una paz interior muy marcada.