Texto: La Raspa Mágica
de Charles Dickens


Cuento infantil


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La Raspa Mágica

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Edición física


Fragmento de La Raspa Mágica

El rey se sintió muy asustado por el arrebato de la anciana dama y dijo que lamentaba muchísimo haberla ofendido, y que no volvería a preguntar los motivos de nada.

—¡Entonces sea bueno y no lo haga más! —exclamó la anciana.

Con esas palabras el hada Marina se desvaneció y el rey siguió andando y andando hasta que llegó a la oficina. Allí escribió y escribió hasta que fue la hora de volver a casa. Luego invitó cortésmente a la princesa Alicia a compartir el salmón, como le había dicho el hada. Después de que la niña disfrutara mucho de la cena, el padre vio que en su plato había una raspa —como le había dicho el hada—, entonces le transmitió el mensaje y la princesa Alicia se ocupó de SECAR y luego se puso a FROTAR para después BRUÑIR la raspa, hasta que brilló como la madreperla.

A la mañana siguiente, cuando la reina se iba a levantar de la cama, exclamó:

—¡Oh, pobre de mí, pobre de mí! ¡Mi cabeza, mi cabeza!


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11 págs. / 20 minutos.
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Publicado el 7 de febrero de 2017 por Edu Robsy.


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