Descargar Kindle «Las Guindas», de Christoph von Schmid

Cuento infantil


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  Cuento infantil.
11 págs. / 19 minutos / 962 KB.
23 de octubre de 2021.


Fragmento de Las Guindas

—Y para mi, la más notable de toda la guerra,—exclamó su esposa; y al mismo tiempo levantándose, abrazó á Carolina y la estrechó conmovida contra su corazón.

—Pues,—dijo la condesa de Malbourg;—contadnos esta historia, porque la ignoramos lo mismo mi marido que yo.

—Muy corta es,—contestó el oficial,—Llegué devorado por el hambre frente á la habitación de Carolina, mendigando materialmente un pedazo de pan y un sorbo de agua. La niña y su madre me ofrecieron todo lo que tenían, todo lo que reservaban para una próxima necesidad. Carolina despojó completamente su pequeño guindo, para darme los frutos y refrigerarme: ciertamente, aquellas guindas eran excelentes, y á buen seguro las únicas que pudieran encontrarse en aquel país, Sin embargo; los enemigos no me permitieron comerlas: tuve que montar enseguida mi caballo, y encerrando en mi cartera las guindas que me dará Carolina, las escondí en mi pecho. El enemigo, volviendo á cobrar coraje, vino de nuevo á atacarnos. Me arrojé á combatirle, al frente de los soldados que mandaba; y en breve nos vimos cercados por una multitud de tropa de infantería: un cazador disparó contra mí, casi á quema ropa, y la bala quedó aplastada en mi cartera; sin esto, quedaba tendido en el campo, ahora decidme: pudo ser otro que la Providencia de Dios quien me envió la mano de esta niña para librarme de la muerte? A V. se debe, Carolina, que mi Amelia no sea viuda en este instante, y mis pobres hijas huérfanas; á V. le debo el encontrarme ahora aquí tranquilamente, y disfrutar de los más gratos placeres.


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