Texto: La Mujer del Porvenir

Concepción Arenal


Ensayo


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La Mujer del Porvenir

Artículos sobre la educación de la mujer

Colección de artículos sobre las conferencias dominicales para la educación de la mujer, celebradas por Concepción Arenal en el Paraninfo de la Universidad de Madrid.

A través de los diferentes capítulos, Concepción Arenal va enfrentándose a distintas concepciones dominantes en la época y que relegaban a la mujer a un segundo plano. Desde una perspectiva muy didáctica, explica los cambios a introducir en el sistema educativo y los potenciales beneficios que tendrían para la sociedad en su conjunto.

Pese a que han cambiado mucho las cosas desde entonces, en parte gracias a esta pionera, muchas de las cuestiones planteadas en esta obra de mediados del siglo XIX siguen vigentes en nuestra época.


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Fragmento de La Mujer del Porvenir

En los pueblos salvajes, la mujer, instrumento pasajero de placeres brutales, es horriblemente desdichada. Su feroz tirano la sacrifica y la abruma de trabajo y de dolor. Sin más ley que la fuerza ni más necesidades que groseros apetitos, oprime a la pobre esclava, que no halla misericordia, porque su verdugo no sabe lo que es amor, compasión ni justicia; tampoco sabe lo que es felicidad.

La vida del bárbaro ya no es tan dura ni tan rudo su entendimiento. Empieza a pensar, a sentir, a guarecerse de la intemperie; su mujer le parece hermosa y, aunque con un amor grosero, la ama.

El hombre se civiliza, se hace más sensible, más humano, más justo; se mejora. Entonces, hasta sus necesidades materiales deben satisfacerse de un modo menos material; quiere adornar su casa y su persona; quiere que la mujer sea bella, y para esto necesita pensar en que, al menos materialmente, no sufra, y cuida, en efecto, de que sus sufrimientos no disminuyan sus atractivos: este egoísmo está ya muy lejos del egoísmo salvaje, y prueba bien que el hombre es mejor a medida que es menos grosero. Cuando da un paso más; cuando su corazón empieza a tener necesidades; cuando observa que en aquel ser, donde al principio no había visto más que belleza material, hay tesoros de amor que pueden serlo de dicha para él, entonces el instinto se hace sentimiento, se purifica, se espiritualiza y el placer se convierte en felicidad. Pero, veleidoso, busca el bien en uniones pasajeras o, grosero todavía, se deja arrastrar muchas veces por sus instintos brutales. Entonces aparece una religión que diviniza la castidad, santifica el amor, bendice la unión de los dos sexos y hace del matrimonio un sacramento. La mujer pudo creerse doblemente redimida por el que murió en la cruz.


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75 págs. / 2 horas, 11 minutos / 59 visitas.
Publicado el 15 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.