Texto: El Vientre de París
de Émile Zola


Novela


0


Twitter Facebook


El Vientre de París

No hay más información sobre el texto 'El Vientre de París'.


Edición física


Fragmento de El Vientre de París

En medio de esos goces sabiamente cultivados y madurados cayó Florent, una mañana de septiembre, a la hora en que Lisa tomaba su baño de sol matinal y en la que Quenu, con los ojos todavía cargados de sueño, metía perezosamente los dedos en las grasas cuajadas de la víspera. La salchichería quedó revolucionada. Gavard quiso que escondierán al «proscrito», como lo llamaba, hinchando un poco los carrillos. Lisa, más pálida y más seria que de ordinario, le hizo subir por fin al quinto, donde le dio el cuarto de la chica de la tienda. Quenu había cortado pan y jamón. Pero Florent apenas pudo comer; le habían dado vértigos y náuseas; se acostó, permaneció cinco días en la cama, con un fuerte delirio, un comienzo de fiebre cerebral que afortunadamente fue combatido con energía. Cuando volvió en sí, distinguió a Lisa a su cabecera, removiendo sin hacer ruido una cuchara en una taza. Cuando quiso darle las gracias, ella le dijo que debía estar tranquilo, que más adelante ya charlarían. Al cabo de tres días el enfermo estuvo en pie. Entonces, una mañana, Quenu subió a buscarlo diciéndole que Lisa los esperaba, en el primero, en su dormitorio.


Reseñas

Este texto no ha recibido aún ninguna valoración.


351 págs. / 10 horas, 14 minutos.
75 visitas / 55 lecturas / 382 descargas.
Publicado el 24 de marzo de 2017 por Edu Robsy.


Textos más populares de Émile Zola