Texto: El Engendro
de Emilia Pardo Bazán


Cuento


0


Twitter Facebook


El Engendro

No hay más información sobre el texto 'El Engendro'.


Leer en línea

Descargar PDF

Descargar ePub

Descargar Kindle

Edición física

Denunciar texto


Fragmento de El Engendro

—Veo que recogen ustedes las paparruchas del vulgo... ¡Si estaré cansado de oír...!

Cada vez se ponía la cena más tempestuosa y desagradable. Y cuenta que era algo menos mala de lo que en tales presuntuosos hoteles suele ser. La carne al jerez tenía bastantes trufas, y el plato frío remedaba bien la suculenta pasta de Estrasburgo. Los vinos se podían llamar tolerables, excepto el champán, como siempre, infecto y tasado con parsimonia. Martí, que —hagámosle justicia— es amigo de quedar bien en estos casos, pidió otra marca y más botellas. Las cabezas fueron calentándose; el hielo se rompió; pero no para brotes de cordialidad, sino para ese camorrismo involuntario que la excitación de la bebida produce. Comején, que tiene pesadito el alcohol, volvió a suscitar la cuestión de los dividendos afirmando que Martí «y otros como él» eran los que debían soportar todo el peso de los nuevos tributos y costear, con sus repentinas ganancias, carreteras, escuelas y pantanos. Por más que yo, sentado cerca de él, le tiraba del faldón, no cejaba en su tema. Yo observaba con inquietud al banquero. Su palidez se había convertido en un tono rojo granate. Se veía que le era imposible contestar, por espasmo sin duda de la laringe. Tartamudeaba. Al fin, se llevó las manos al cuello y violentamente desabrochó la camisa y deshizo el nudo de la corbata. Le vimos tambalearse, agitar las manos en el aire como si quisiese asirse a algo y desplomarse pesadamente en la silla.


Reseñas

Este texto no ha recibido aún ninguna valoración.


4 págs. / 8 minutos.
14 visitas.
Publicado el 1 de octubre de 2018 por Edu Robsy.


Textos más populares de Emilia Pardo Bazán