Texto: La Adopción
de Emilia Pardo Bazán


Cuento


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La Adopción

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Fragmento de La Adopción

—La humanidad —asentí— parece la misma en todas partes... Sin embargo, nosotros los españoles nunca hemos degradado al vencido. No hemos hecho castas. Eso hay que reconocérnoslo.

—¡Ah! ¡Pues allí, la noción de raza superior y de casta superior es tremenda! Le contaré un caso... Usted sabe que, cuando se condena a una raza o a un ser a la ignominia, involuntariamente se teme que esa raza o ese ser desarrollen una especie de fuerza maléfica, dañando en la sombra por ocultas artes. Así se ha supuesto de las brujas y aun de los judíos. ¿Qué ha de hacer el paria, que casi está fuera de la humanidad? Vengarse: transmitir contagios, lanzar ojeadas funestas y acaso, de noche, transformarse en tigre o serpiente y salir al camino de brahmín o del guerrero para devorarle, quebrantar sus huesos y destilar ponzoña en su venas. A los niños, a la esperanza de la raza opresora, los parias envían la viruela o alguna de esas misteriosas enfermedades que se atribuyen al aojamiento, pues no se explican por causa natural... Mi profesión, el crédito ganado en ella, fue motivo de que visitase la residencia de una aristocrática señora llamada Kandyra, viuda de un rajá, a la cual los ingleses salvaron del célebre sacrificio vidual, ya casi caído en desuso. Kandyra era en su país una rica hembra llena de orgullo; no hubiese titubeado un punto ante la muerte, y hubiese subido a la hoguera con la frente alta, rehusando el brebaje insensibilizador, de datura y opio. Pero era madre; tenía tres hijos cuando la conocí, y las madres no son nunca enteramente fuertes ni enteramente altivas. Hay un punto por donde flaquean. Cierto día me avisaron para que viese al mayor de los muchachos, de unos seis años, y desde que entré comprendí que no tenía remedio. Hice lo posible para consolar a la madre, y cuando el chiquillo exhaló el último aliento, la señora, en vez de acusarme, me advirtió que ya sabía de antemano que yo no podía curar a su hijo..., porque estaba hechizado.


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Publicado el 3 de octubre de 2018 por Edu Robsy.


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