Texto: Los Títeres de Cachiporra. Tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita, Farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia

Federico García Lorca


Teatro, comedia


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Los Títeres de Cachiporra. Tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita

Farsa para guiñol

El retablillo de Don Cristóbal es una farsa para guiñol en un acto escrita por Federico García Lorca en 1930. El título completo de la pieza es: Los títeres de cachiporra. Tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita. Farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia.

Don Cristóbal es un adinerado bruto y malencarado, siempre con la cachiporra en mano, que busca una chica joven y guapa para desposarla (casarse con ella). Sus deseos coinciden con los de la madre de Doña Rosita, que aspira a encontrar un buen pretendiente para su hija. Llegados a ese punto, ambos acuerdan llevar a término sus fines, para desgracia del resto de personajes. Rosita, sin embargo, logra engañar a su ya marido y tiene encuentros con sus amantes, hasta dar a luz a cinco hijos, que reclama que son de Don Cristóbal. Éste, enfurecido, la emprende a golpe de porra con madre e hija. Pero ese será solo el principio de una larga trama de despropósitos, cachiporrazos y gritos.


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Fragmento de Los Títeres de Cachiporra. Tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita

ROSITA.- Pues no quiero, no quiero, ¡ea! Y lo que es mi mano, de ninguna manera me la quitas. Yo tenía mi novio… ¡Y tiró el collar!

PADRE.- Pues no hay más remedio. Ese hombre tiene mucho oro y a mí me conviene, porque si no, mañana tendríamos que pedir limosna.

ROSITA..- Pues pedimos.

PADRE.- Aquí mando yo, que soy el padre. Lo dicho, dicho, y cartuchera en el cañón. No hay que hablar más.

ROSITA.- Es que yo…

PADRE.- ¡Silencio !

ROSITA.- Pues a mí…

PADRE.- ¡Chitón! (Se va.)

ROSITA.- ¡Ay, ay! ¡Digo!, dispone de mí y de mi mano, y no tengo más remedio que aguantarme porque lo manda la ley. (Llora.) También la ley podía haberse estado en su casa. Si al menos pudiera vender mi alma al diablo! (Gritando.) ¡Diablo, sal, diablo, sal! Que yo no quiero casarme con Cristobita.

PADRE.- (Entrando.) Qué voces son ésas? ¡A bordar y a callar! ¡Qué tiempos estos! ¿Van a mandar los hijos en los padres? Tú harás caso de todo, como hice yo caso de mi papá cuando me casó con tu mamá, que, dicho sea entre paréntesis, tenía una cara de luna, que ya, ya…


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28 págs. / 50 minutos / 11 visitas.
Publicado el 5 de noviembre de 2018 por Edu Robsy.