Descargar edición dislexia del libro 'El Camino de la No-Violencia y Otros Microcuentos', de Francisco A. Baldarena

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Descargar gratis el libro 'El Camino de la No-Violencia y Otros Microcuentos' de Francisco A. Baldarena en una edición especial que facilita la lectura a personas con dislexia.

Esta edición especial del ebook gratuito del libro de Francisco A. Baldarena 'El Camino de la No-Violencia y Otros Microcuentos' utiliza la fuente OpenDyslexic, que mejora la experiencia de lectura por parte de personas que padecen de dislexia. Esta edición se puede leer desde cualquier dispositivo: ordenadores, tablets y smartphones. También permite su impresión en papel para disponer de una edición física.

Este texto, publicado en 2022, está etiquetado como microcuentos.


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15 págs. / 26 minutos / 60 KB.
18 de febrero de 2022.


Fragmento de El Camino de la No-Violencia y Otros Microcuentos

Por un momento imaginé que me obedecían y hasta llegué a sentir  el olor a pólvora, después de la balacera, sustituyendo al emanado por las zanjas de agua podrida delante de casa y por último, el tendal de policías muertos como un hermoso cuadro difícil de olvidar. 


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Superhéroe 

La ciudad estaba perdida, los desmanes se multiplicaban como un virus violento por cada distrito, por cada calle, por cada rincón; y él, harto ya de tanta perdición y la ineptitud de las autoridades, decidió tomar cartas en el asunto y hacer justicia por mano propia. Para ello se propuso confeccionar un traje de superhéroe para enfrentar él solo a los hacedores del mal, ya que las fuerzas policiales por sí solas no daban a basto. Multimillonario como era no reparó en gastos, y dos meses después el traje enteramente construido en titanio estaba listo, provisto con rayo lazer desintegrador de materia, dos minis cohetes impulsados por peróxido de hidrógeno acoplados a la espalda para moverse por el aire, lanzadores de granadas, ametralladora multidireccional adherida a un cinturón giratorio, casco con radar, visor infrarrojo y máscara antigás, tubos de oxígeno, computadora incorporada en el antebrazo izquierdo y dos lanzallamas en los hombros. Hasta ahí todo bien y los bandidos que se cuiden, pero hubo un problema: demasiado poderío bélico para un solo traje. Por eso cuando se puso el traje no pudo dar un paso siquiera, ni mover los brazos ni apretar ningún botón, era demasiado pesado, y lo más grave, o mejor sería decir lo más dramático, no pudo salir del traje. En resumen, una semana después el superhéroe, frustrado e impotente, presenció cómo los bandidos le invadían la casa y se llevaban todo, hasta el perro; menos el traje con él adentro porque, obviamente, pesaba como una tonelada y porque ningún ladrón tenía los conocimientos de ingeniería adecuados ni era experto en el manejo de máquinas herramientas; por lo tanto el traje era imposible de desarmar. Pero el colmo de los colmos aconteció al otro día de que su casa fuese completamente desvalijada hasta el último interruptor de luz, cuando apareció un grafitero que después de escribir gansadas en las paredes, escribió quién sabe qué porquería sobre el traje. 


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