Libro gratis: La Lechuza
de Francisco A. Baldarena


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La Lechuza

Cuando la superstición es más fuerte que la razón.

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Fragmento de «La Lechuza»

El día demoró una eternidad en llegar y cuando se asomaron al patio, los cuatro hicieron lo mismo: miraron al techo del rancho donde el padre dijo que había visto parada la lechuza. Rondaba en sus pensamientos una sola idea: eliminar la causa de su desgracia, pero la lechuza ya se había ido. 

El trajín del día les hizo olvidarse del sueño retrasado, pero no de la lechuza. Honda en mano, los hijos se la pasaron todo el día entre los árboles de la propiedad y los que crecían cerca, sin dar con el nido de la lechuza, y los padres, por si acaso, esa tarde no durmieron la acostumbrada siesta. En fin, a todos los embargaba el mismo temor: que la muerte se llevara al primero en dormirse, aunque fuera de día. 

Por la noche descubrieron que sus temores tenían fundamento. Cenaban en silencio, como siempre, con la cabeza inclinada sobre los platos de comida, esperando oír de un momento a otro la anunciación de la muerte en la voz de la lechuza, y ésta no se hizo esperar. Al oírla volvieron a mirarse como la noche anterior, cada uno a los otros tres, y en sus miradas había un adiós, y un deseo de egoísmo justificado oculto en sus mentes. Cada hijo pensaba que los padres ya habían vivido más que ellos y que el otro hermano no era tan bueno como él; el padre, que sus hijos tenían todo el futuro por delante, pero recordaba muy bien de dónde la había sacado a su mujer, una noche ya muy lejana, y la madre rezaba para que Dios no se llevase a ninguno de sus hijos, pero recordó sufrimientos antiguos, cuando a su marido le gustaban demasiado otras polleras. Con esos pensamientos sombríos y mezquinos atravesaron otra noche de insomnio, con los ojos bien abiertos. A pesar de la oscuridad en el interior del rancho, que invitaba al sueño, ninguno se atrevió a cerrar los párpados. 


3 págs. / 5 minutos.
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Publicado el 13 de junio de 2021 por Francisco A. Baldarena .


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