Texto: Contemplación
de Franz Kafka


Cuento


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Contemplación

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Fragmento de Contemplación

—Allí sí hay gente extraña. Imagínense que no duermen.

—¿Y por qué no duermen?

—Porque no están nunca cansados.

—¿Y por qué no?

—Porque son tontos.

—¿Y los tontos no se cansan?

—¿Cómo van a cansarse los tontos?

Desenmascaramiento de un embaucador

Finalmente, hacia las diez de la noche, llegué con aquel hombre a quien apenas conocía, y que no se había despegado de mí durante dos largas horas de paseos por las calles, frente a la casa señorial donde tendría lugar una reunión a la que me habían invitado.

—Bueno —dije, y junté ruidosamente las palmas de las manos, para indicarle la necesaria inminencia de una despedida.

Ya había hecho algunas tentativas menos explícitas, y estaba bastante cansado.

—¿Piensa entrar ya? —me preguntó.

De su boca surgía un ruido como de dientes que se entrechocaban.

—Sí.

Yo estaba invitado; ya se lo había dicho una vez. Pero invitado a entrar en esa casa, donde tantos deseos tenía de entrar, y no a quedarme allí, ante la puerta, mirando más allá de la oreja de mi interlocutor, ni a guardar silencio como si hubiéramos decidido quedarnos eternamente en ese lugar. Ya compartían ese silencio las casas que nos rodeaban, y la oscuridad que de ellas ascendía hasta las estrellas. Y los pasos de algún transeúnte invisible, cuyo destino uno no sentía deseos de investigar; el viento, que azotaba insistentemente el lado opuesto de la calle, un gramófono, que cantaba detrás de la ventana cerrada de alguna habitación… todos querían participar de este silencio, como si les hubiera pertenecido para siempre.


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19 págs. / 34 minutos.
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Publicado el 10 de febrero de 2017 por Edu Robsy.


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