Novela inacabada que fue publicada de forma póstuma por Max Brod, en base a un manuscrito inconcluso escrito entre 1914 y 1915.
Un par de funcionarios detienen al gerente bancario Josef K., limitándose a decirle que se encuentra procesado. Desde ese momento Josef K. es sujeto de un asfixiante procedimiento judicial que poco a poco se apodera de su vida; es interrogado en infectas dependencias de tribunales decadentes, instalados en buhardillas de la periferia; es espectador de extrañas situaciones relacionadas con los burócratas que le rodean y conoce a personajes que parecen querer ayudarle, pero son tan impotentes como él frente a las muchas instancias y niveles del poder judicial.
—No hay ninguna duda —dijo K en voz muy baja, pues sentía cierto
placer al percibir la tensa escucha de toda la asamblea; de ese silencio
surgía un zumbido más excitante que la ovación más halagadora, no hay
ninguna duda de que detrás de las manifestaciones de este tribunal, en
mi caso, pues, detrás de la detención y del interrogatorio de hoy, se
encuentra una gran organización. Una organización que, no sólo da empleo
a vigilantes corruptos, a necios supervisores y a jueces de
instrucción, quienes, en el mejor de los casos, sólo muestran una
modesta capacidad, sino a una judicatura de rango supremo con su
numeroso séquito de ordenanzas, escribientes, gendarmes y otros
ayudantes, sí, es posible que incluso emplee a verdugos, no tengo miedo
de pronunciar la palabra. Y, ¿cuál es el sentido de esta organización,
señores? Se dedica a detener a personas inocentes y a incoar
procedimientos absurdos sin alcanzar en la mayoría de los casos, como el
mío, un resultado. ¿Cómo se puede evitar, dado lo absurdo de todo el
procedimiento, la corrupción general del cuerpo de funcionarios? Es
imposible, ni siquiera el juez del más elevado escalafón lo podría
evitar con su propia persona. Por eso mismo, los vigilantes tratan de
robar la ropa de los detenidos, por eso irrumpen los supervisores en las
viviendas ajenas, por eso en vez de interrogar a los inocentes se
prefiere deshonrarlos ante una asamblea. Los vigilantes me hablaron de
almacenes o depósitos a los que se llevan las posesiones de los
detenidos; quisiera visitar alguna vez esos almacenes, en los que se
pudren los bienes adquiridos con esfuerzo de los detenidos, o al menos
la parte que no haya sido robada por los empleados de esos almacenes.
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Publicado el 9 de febrero de 2017 por Edu Robsy.
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