Texto: Manuscrito Antiguo
de Franz Kafka


Cuento


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Manuscrito Antiguo

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Edición física


Fragmento de Manuscrito Antiguo

Hablar con los nómadas es imposible. No conocen nuestro idioma, y en verdad apenas puede decirse que tengan uno propio. Se comunican entre sí como las cornejas. Graznidos como de cornejas llenan incesantemente nuestros oídos. No comprenden ni les interesa comprender nuestras instituciones, nuestro modo de vida. Y en consecuencia se muestran reacios a entendernos por señas. Uno puede hacerles gestos hasta dislocarse las mandíbulas y las muñecas: no entienden ni entenderán nunca. A menudo hacen muecas; entonces ponen los ojos en blanco y sus labios se cubren de espuma, pero no significan nada, ni siquiera una amenaza. Lo hacen porque está en su naturaleza. Se apoderan de todo lo que necesitan. No se puede decir que lo tomen por la fuerza. Se aferran a algo y uno se aparta, simplemente, y los deja.

También a mí me han llevado muchas cosas de mi tienda. Pero no puedo quejarme cuando veo, por ejemplo, como sufre el carnicero de enfrente. Apenas trae la carne, los nómadas se la arrancan y la devoran. Hasta los caballos comen carne; a menudo se ve un caballo y su jinete, tendidos lado a lado, mordisqueando cada uno una punta de un hueso. El carnicero está nervioso y no se atreve a interrumpir sus entregas de carne. Nosotros lo comprendemos, sin embargo, y hacemos colectas para mantener su negocio. Si los nómadas no recibieran carne, quien sabe qué se les ocurriría; quién sabe, de todos modos, qué se les puede ocurrir, aunque reciban carne todos los días.


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2 págs. / 3 minutos.
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Publicado el 27 de junio de 2018 por Edu Robsy.


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