Libro gratis: El Abuelo del Rey
de Gabriel Miró


    Sin votos


Novela


0


El Abuelo del Rey

Novela sobre tres generaciones de un pueblo pequeño

Novela en la que se relata la historia de tres generaciones en un pueblecito levantino, para presentar, no sin ironía, la pugna entre tradición y progreso y la presión del entorno; pero, ante todo, nos encontramos con una meditación sobre el tiempo.


Leer en línea

Descargar PDF

Descargar ePub

Descargar Kindle

Regalar ebook

Edición física

Denunciar texto


Fragmento de El Abuelo del Rey

—Ustedes y yo, si me dejan lugar en la galera. Viene Agustín, y viene con otra hija muy necesaria en esta casa, demasiado grande y callada. Doña Rosa tendrá compañía, nosotros también; después, a prepararnos para esperar al nieto, que por fuerza ha de ser músico... ¡Y que murmure la catedrática y su sabio marido!

—¡Ah! ¿Usted cree que don César...?

Y don Arcadio consultó su reloj.

Ya dieron las once; había que prevenir muchos menesteres. ¿Se habría recogido el criado?

—¿Usted cree que don César confiaba en que mi hijo se prendase de su mediana? ¿Qué se figura don César? Sabio es y de antigua familia de Serosca, pero casarse Agustín con Anita... ¡No, no! ¡Prefiero la cubana!

Y avisó que preparasen la galera para ir a Murta muy temprano.

Un sol de alegría doraba el melancólico rosal del corazón de la esposa.

III

No se avenían las damas de la ciudad a que Carlota, la mujer de Agustín, fuese de Nuevitas. Ni ellas ni los varones. Ni los legítimos serosquenses ni los advenedizos. Aquéllos eran reposados hasta por la raíz etimológica de la ciudad; y los de la Marina, horbachones hasta por herencia mediterránea. Iban en mangas de camisa, los veranos, por las calles, como si todo Serosca fuese la fresca entrada de sus casas. ¡Y ahora venía una forastera, delgada y descolorida, a recordarles su quietud, su ocio, su poco mundo! Fantasiosa era la pobre mujer. Carlota sería de Canarias o quizá de Mallorca. Y cuando la gentil cubana recordaba con su dulce dejo las hermosuras y rarezas de la lejana patria, las señoras que la escuchaban se miraban sonriendo, y, a la salida, se decían que aquel hablar debía de ser fingido, y embuste cuanto refería, y que desde luego vendría de Mahón, si acaso. Además, no tiritaba de frío ni estaba tendida en hamacas; nada había en ella de país remoto o tropical; parecía también que la hubiesen conocido de antiguo. No era ninguna belleza del otro mundo; agraciada, pero frágil; menuda, morena, la frente chiquita, la nariz gordezuela, la boca grande, siempre gozosa, los ojos negros, que entornaba perezosamente para mirar. La catedrática dijo que se asemejaba mucho a la dueña de una tahona que hubo en la plaza de Santa María. Y ya se convino, se decidió que fuese mallorquina.


107 págs. / 3 horas, 7 minutos.
16 visitas.
Publicado el 20 de julio de 2020 por Edu Robsy.


Valoraciones


Este texto no ha recibido aún ninguna valoración.


Para valorar 'El Abuelo del Rey' es necesario identificarse en textos.info.


Textos más populares de Gabriel Miró