Texto: Sab, Novela original
de Gertrudis Gómez de Avellaneda


Novela


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Sab

Novela sobre la esclavitud en la Cuba del siglo XIX

El libro trata de la situación de esclavos y mujeres en la Cuba del siglo XIX a partir de la historia del protagonista, el esclavo Sab. Todavía colonia, Cuba en el tiempo de la novela poseía unos 400 000 esclavos.

El sistema económico en Cuba en el siglo XIX tiene un papel bastante grande en las vidas de los personajes de la novela. La suma de dinero que cada personaje tiene afecta sus propias acciones y da limitaciones a lo que puede hacer o no hacer. Al final de su novela, Avellaneda ofrece críticas de cómo funciona esta sociedad cuando deja el lector con vistas de cómo son las vidas de la gente cuando termina el libro.

La autora crecía en una familia con dinero, así que está criticando su propia clase. Avellaneda utiliza Enrique y Jorge Otway, los comerciantes que están demasiado preocupados por el dinero para mostrar cuán desagradable es la gente que tiene una vida dominada por la obsesión de conseguir dinero. Esos personajes se presentan al lector con un claro rechazo de la "atmósfera mercantil y especuladora".


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Fragmento de Sab

La tormenta umbría
en los aires revuelve un Océano
que todo lo sepulta

HEREDIA
 

La noche más profunda enlutaba ya el suelo. Aún no caía una gota de lluvia, ni la más ligera corriente de aire refrigeraba a la tierra abrasada. Reinaba un silencio temeroso en la naturaleza que parecía contemplar con profundo desaliento la cólera del cielo, y esperar con triste resignación el cumplimiento de sus amenazas.

Sin embargo, en tan horrible noche dos hombre atrevidos atravesaban a galope aquellas sabanas abrasadas, sin el menor indicio de temor. Estos dos hombres ya los conoce el lector: eran Enrique y Sab, montado el uno en su fogoso alazán, y el otro en un jaco negro como el ébano, más ligero que vigoroso. El inglés llevaba ceñido un sable corto de puño de plata cincelada, y dos pistolas en el arzón delantero de su silla; el mulato no llevaba más arma que su machete.

Ni uno ni otro proferían una palabra ni parecía que echasen de ver los relámpagos, más frecuentes por momentos, porque cada uno de ellos estaba dominado por un pensamiento que absorbía cualquier otro. Es indudable que Enrique Otway amaba a Carlota de B… ¿y cómo no amar una criatura tan bella y apasionada? Cualesquiera que fuesen las facultades del alma del inglés, la altura o bajeza de sus sentimientos, y el mayor o menor grado de su sensibilidad; no cabe duda en que su amor a la hija de don Carlos era una de las pasiones más fuertes que había experimentado en su vida. Pero esta pasión no siendo única era contrastada evidentemente por otra pasión rival y a veces victoriosa: la codicia.


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171 págs. / 4 horas, 59 minutos.
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Publicado el 16 de enero de 2019 por Edu Robsy.


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