Texto: La Dote
de Guy de Maupassant


Cuento


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La Dote

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Edición física


Fragmento de La Dote

Les faltaban ojos, manos, boca, tiempo; les faltaba todo para realizar las múltiples caricias que imaginaban.

A los pocos días, el notario dijo a su mujer:

—¿Quieres que vayamos a París mañana? Como dos amantes, recorreremos los teatros, los restaurantes, los cafés cantantes, los merenderos con gabinetes reservados al amor clandestino...

Ella estallaba de gozo.

—Sí, sí, sí; vayamos lo más pronto posible.

Él prosiguió:

—Como es necesario atender a todas las cosas, le dirás a tu padre que hoy mismo te haga entrega de tu dote. La llevaremos para pagarle al señor Papillon el traspaso de la notaría.

Ella, convencida, respondió:

—No tengas cuidado; ahora mismo, si quieres.

El beso que los unió estrechamente no acababa nunca.

Y al otro día, el padre y la madre de la novia los despidieron en la estación del ferrocarril.

El viejo razonaba:

—Me parece una imprudencia llevar tanto dinero en el bolsillo. Se les puede perder la cartera, les pueden robar...


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5 págs. / 9 minutos.
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Publicado el 8 de junio de 2016 por Edu Robsy.


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