A La Solterona

Horacio Quiroga


Poema


Las luces del quinqué entristecen la estancia

con el cruel recuerdo de una tarde de ayer.

Sobre la tela antigua, un dibujo al pastel

solloza línea a línea su antigua fragancia.


Ella, la dulce anciana, con su gracia de antaño

toca en el clavicordio un scherzo sin fin,

y llena la tristeza de su empolvado abril

de una melancolía que apenas hace daño.


Él, en tanto, sentado junto a su buena amiga

lleva a su boca lánguida una taza de té,

y posa suavemente sobre el tibio corsé

una caricia vieja de los mejores días.


Sin mirarse, pasean. Oh! los viejos señores,

cómo su voz es trémula recordando el jardín:

ella lloraba siempre... él estaba en París,

y es un discreto pío de viejos ruiseñores:

ella llorando siempre... él lejos... en París…


Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
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