Comencé a escribir y a dibujar: —fue un pasaje del
año anterior, un éxodo de sueño-ensueño que vagó,
flotó, tremuló, llevando así en una carne de novia,
hostil y enferma, toda la negligencia de mi inverosimilitud.
Fue una intuición de gloria: ¡arrodíllate!
Fue una desventura: ¡no me olvides!
