Yo tenía un poco de dolor de cabeza.
En el humo azulado de la azul tetera
flotaba como un alma o una idea severa.
Tenía también —no mucho— un poco de tristeza
Y tu alma flotaba dentro de la pieza
como un humo azulado de alma verdadera
llena de desgracia de no ser la primera
de aquel amor que creó mi eterna pereza.
Las llamas de alcohol mostraban mi vista
anchos y lutos labios color de amatista.
Y tanto allí flotaba tu alma de amazona
que sobre los vapores del verdoso zumo
las moscas acudían, y había en el humo
olor de muchos frascos y de belladona…