No hay más información sobre el texto «El Coatí».
Este texto forma parte del libro «De La Vida De Nuestros Animales».

No hay más información sobre el texto «El Coatí».
Este texto forma parte del libro «De La Vida De Nuestros Animales».
Enviar a Pocketbook «El Coatí»
El coaticito no había llegado a conocer a su madre. Calor, mimos, alimentación, todo debíalo a aquel hombre solitario, que había sido padre, madre y compañero de infancia del coatí. De modo que ya crecido y en nuestro poder, sus afectos nativos y de sangre, por decirlo así, eran para los hombres. Aceptaba de buen grado las caricias de las mujeres; pero apenas se aproximaba un hombre, tendíale en seguida los brazos.
Tutankhamón (tal nombre le habían dado los chicos), era el candor mismo respecto de los peligros de la vida. Coatí y perro, nadie lo ignora, son polos antagónicos en la existencia. Tutankhamón ahuyentaba a los perros que roncaban a su alrededor, lanzándose... a jugar con ellos.
Su sangre era la del hombre, y no otra. Reservaba su antipatía más viva para una piel de coatí que rodaba por casa y que olfateaba: sin tregua, hundiendo duramente su hocico por todos lados, hasta arrancarle los pelos, tal como si aquella piel hubiera pertenecido al más grande enemigo de su especie. Comía cuanto es posible comer. Fuera lo que fuera, esperábalo en dos patas. Su gran amor eran las naranjas, que raspaba y raspaba velozmente con sus uñas, hasta abrirlas. Pero si se las dábamos cortadas, las raspaba lo mismo.
1 pág. / 3 minutos.
3 visitas.
Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.
Este texto no ha recibido aún ninguna valoración.
Para valorar «El Coatí» es necesario identificarse en textos.info.
388 libros publicados.