Dormía como un niño, con su clara
vestimenta de "clown"; ancho consuelo
daba la ingrata claridad del suelo
a su fastuosa noche de algazara.
Su boca carmesí, de tinta rosa
reía alegremente bajo el cielo,
afirmando esa púrpura hasta el pelo,
el almidón espeso de su cara.
Desvirtuaba ese cáustico diseño
toda posible placidez de sueño.
Movido a compasión tracé a su frente
en las dos comisuras de su risa,
una pequeña diagonal de tiza
a fin de que durmiera gravemente.
